- Sevilla y Sánchez no deben seguir lanzando
Edgard Rodríguez C. [email protected]
Los Yanquis de Nueva York, quienes había autorizado lanzar en nuestro país a los prospectos de su sistema de liga menor, Franklin Sánchez y Aristides Sevilla, dejaron sin efecto ese permiso, y ambos jugadores deberán descansar unos pocos días antes de reintegrarse a la organización.
“Hemos decidido que no hay más permiso. Los muchachos serán sometidos a un programa muy fuerte en las próximas semanas y necesitamos que lleguen con el suficiente descanso”, señala el despacho firmado por Carlos Ríos, jefe de operaciones de los Yanquis en América Latina.
Ambos tiradores proporcionaron un considerable aporte tanto a Leones como al San Fernando, y sus salidas deben significar un estimable golpe en sus pretensiones clasificatorias. Sin embargo, ante la proximidad de su regreso, necesitan llegar en las mejores condiciones físicas posibles.
“Tenemos informes de que Franklin está lastimado en su brazo, y ante tal situación, no sólo no debe volver a lanzar, sino que, además, debe ser observado con detenimiento por nuestros médicos y así poder tomar las decisiones más adecuadas en beneficio de su salud”, agrega el detalle.
Sánchez acumuló récord de 4-5 y 2.62 en su etapa regular, con 2 blanqueos y 35 ponches en 68.2 entradas lanzadas. Sevilla, en tanto, concluyó con de 6-8 y 2.49, más 101.1 innings trabajados, lo que fue hecho (lanzar 100 innings) sólo por otros tres lanzadores en la actual temporada.
“Sevilla está siendo considerado para ser promovido a EE.UU., pero no podemos enviar un brazo cansado a una liga que lo va a exigir mucho. Por tanto, la decisión también lo afecta, y espero que se comprenda que se hace con la pretensión de preservarles su futuro”, agrega Ríos.
TRABAJO Y DOLOR
Los Leones lanzaron de forma colectiva 540.1 innings, de los cuales Arístides Sevilla acumuló 101.1. Eso significa que lanzó el 19 por ciento de los episodios trabajados por el equipo.
Franklin ha experimentado dolores en el codo y los dedos. Se le recomendó inyectarse, lo que no es aprobado por los Yanquis, quienes ordenan que debe descansar de inmediato.