Federico Dueñ[email protected]
El fabuloso aparato bélico instalado por el ejército del presidente George Bush Jr. sobre Irak, indica, con gélida y terrible claridad, que en cualquier momento se iniciará una cruel guerra, con indescriptibles consecuencias para la humanidad, independientemente de lo que opine el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Más de doscientos mil soldados y oficiales, varios portaviones, naves de todo tipo, de aire, mar y tierra, equipo sofisticado y ultra secreto serán lanzados contra el gobierno del tirano Saddam Hussein, sin importar la enorme cuota de bajas civiles que ello implique. Quizás Hussein se lo merezca y haya proporcionado motivos suficientes, a juicio de Bush, para provocar la ira del imperio, pero el sufrido pueblo iraquí definitivamente se merece mejor suerte.
Según Bush, la embestida de la acción bélica será de corta duración ( permítanme expresar una sonora carcajada de Santa Claus: Jo, Jo, Jo, Jo). Espera “invertir” en la andanada inicial más de cien mil millones de dólares, los que servirán para reactivar la maltrecha economía local de guerra, que tan útil resultó en los cincuenta durante la guerra de Corea y años después en Vietnam. Agrega Bush, que la “inversión” en cuestión está garantizada con los futuros ingresos provenientes de la extracción de petróleo (en manos gringas, por supuesto), ya que existe la confianza de que los yacimientos petrolíferos iraquíes son los segundos más grandes del planeta.
¿Qué opinan sobre este inminente ataque los casi mil millones de musulmanes? ¿Qué opina Su Santidad Juan Pablo II? ¿Qué opinan los gobiernos europeos, a excepción de España e Inglaterra? ¿Israel se quedará esperando más ataque de misiles?.
No perdamos la perspectiva con la posición romántica de Mr. Bush Jr., Hussein es un salvaje inteligente y despiadado que por muchos años ha manejado discrecionalmente miles de millones de dólares en tópicos diversos de guerra como modernas armas soviéticas, químicas y biológicas de consecuencias incalculablemente desastrosas, si son utilizadas estratégicamente en áreas de densa población civil o infraestructuras críticas. ¿Cuántos fanáticos kamikases-talibanes incontrolables, pueden ser enviados o ya están instalados (sin que la CIA los haya detectado) en cualquier parte del mundo con sus cargas mortales?
En Nicaragua, ya comenzamos a sentir los embates económicos de esta crisis internacional. El petróleo se ha incrementado en precios peligrosamente y no sabemos hasta dónde puede llegar el precio del barril, si estalla esta guerra. Qué medidas de orden restrictivo impondrá Bush al Banco Mundial y al FMI y cómo nos afectarán en nuestra maltrecha economía permanentemente dependiente de dádivas internacionales? En Venezuela también tenemos a otro gorila demente gobernando.
El panorama internacional a corto plazo se mira nefasto, lleno de amarguras, muertes y sufrimientos.
¿Qué medidas tiene el gobierno para enfrentar esta inminente crisis? No sólo el vil incremento de impuestos. Ni los abusos de Enitel y Unión Fenosa.
Qué sucedería en Nicaragua si hay una seria restricción en las importaciones de petróleo? No quiero ni pensarlo. Como decía mi querida tía Llalla … “Que Dios nos agarre confesados”.
El autor es empresario.