- NASA pierde a su más exitosa sonda espacial, protagonista de varios hitos científicos
Orlando Lizama
Washington/EFE.- La sonda espacial Pioneer 10 ha efectuado su último contacto con la Tierra y, después de estar 31 años suministrando una enorme y rica información astronómica, se ha perdido en los extremos del cosmos inalcanzables para el ser humano.
La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) anunció esta semana que el mes pasado recibió un último mensaje de la sonda, lanzada en 1972 para explorar los extremos del sistema solar y llevar un mensaje de saludo a civilizaciones extraterrestres.
“Después de pasar por Marte en su largo viaje por los confines del cosmos se ha aventurado en lugares del Universo hasta los cuales la humanidad nunca ha llegado antes”, dijo Colleen Hartman, director de la División de Exploración del Sistema Solar de la NASA.
Hartman agregó que la sonda Pioneer 10 realizó la misión más histórica y científicamente más fructífera que se haya realizado hasta ahora.
La pequeña nave fue la primera en cruzar el Anillo de Asteroides, la primera que transmitió a Tierra fotografías de Saturno y de Júpiter y la primera que pasó por la cara oculta de Plutón.
Su última y débil señal se recibió el 22 de enero desde más de 12,000 millones de kilómetros de distancia de la Tierra que, desplazándose a la velocidad de la luz, tardó en recorrer 11 horas y 20 minutos. Después de esa señal, los astrónomos de la NASA no tratarán nuevamente de captarla, debido a que el Pioneer ya no tiene la capacidad de enviarlas hasta nuestro planeta, dijo la agencia espacial de EE.UU.
Larry Lasher, director del proyecto de la sonda, señaló el mes pasado que la señal captada por la estación de Deep Space Network (DSN) cerca de Madrid (España) era tan débil que los ingenieros de la NASA no pudieron extraer información científica.
Originalmente concebida para una misión de sólo 21 meses, la sonda de 270 kilogramos de peso sorprendió a los astrónomos cuando envió una transmisión clara e informativa en abril de 2001, cuando se creía irremediablemente perdida.
Además de las fotografías de Júpiter y Saturno, la sonda envió información calificada como un tesoro por los astrónomos, desde datos sobre los rayos cósmicos hasta otros que tienen que ver con la mecánica gravitacional, los campos magnéticos planetarios, los vientos solares y la velocidad de las partículas de polvo espacial.
En contraste con la Pioneer 10, sus antecesoras y la que le siguió no tuvieron tanta suerte o no proporcionaron tanta información científica.
Su sucesora inmediata, la sonda Pioneer 11, que fue lanzada un año después, en 1973, dejó de transmitir en 1995.