Ésta es la vivienda donde fue alojado Marcos Pavón, acusado de violar y embarazar a una niña de 11 años. (LA PRENSA/M. Esquivel)

Exceso de confianza originó tragedia

En menos de un mes, el abusador mancilló a niña y la dejó embarazada Elízabeth RomeroEnviada [email protected] GUANACASTE, COSTA RICA.- A mediados de octubre todo parecía normal para una de las múltiples familias nicaragüense residentes en Santa Cecilia de la Cruz, Costa Rica, cuando irrumpió en sus vidas, un desconocido. Marcos Pavón Avilés estuvo 27 […]

  • En menos de un mes, el abusador mancilló a niña y la dejó embarazada

Elízabeth RomeroEnviada [email protected]

GUANACASTE, COSTA RICA.- A mediados de octubre todo parecía normal para una de las múltiples familias nicaragüense residentes en Santa Cecilia de la Cruz, Costa Rica, cuando irrumpió en sus vidas, un desconocido. Marcos Pavón Avilés estuvo 27 días en la finca productora de naranjas.

El hombre llegó el 12 de octubre y se despidió el 9 de noviembre del año pasado, período suficiente para dejar embarazada a la pequeña de 11 años. A la fecha la niña lleva cerca de cuatro meses de embarazo, y, aparentemente, el sujeto también abusó de otra adolescente de 13 años.

El padre de “Edelma” recordó cómo Marcos llegó a su casa en busca de trabajo. “Vino sin reales”, y empezó a trabajar en la “desbejuca” (limpieza de maleza alrededor de los árboles de naranja).

Era un hombre bien parecido, con una estatura aproximada a un metro 70, “no muy recio ni muy delgado, pelo crespo suelto, tez clara y ojos café claros”, lo primero que les dijo fue que procedía de Santa Teresa, Carazo.

Y pese a saber que quienes ingresan al país no dicen la verdad, sobre todo si son indocumentados, la familia de “Edelma” confió en el desconocido que empezó a trabajar en la finca, pero días después, pidió al padre de la niña que le diera su liquidación y salió como llegó, de forma intempestiva.

La madre confirmó que el hombre, de unos 25 años, llegó ofrecerle a la niña una vida cómoda en Nicaragua, lo que aparentemente atrajo a la menor.

El padre, quien se altera al revivir lo que está enfrentando, aseguró que nunca sospechó nada, pues sólo lo miraba platicar con la niña, a quien emocionado describe como “bien bonita, cabello amarillo, blanca y carita fina”.

“Como padre uno no debe presionar a los hijos. ¿Qué sabía yo lo que estaba haciendo él? Yo los miraba platicando, pero como el “carajo” era un charlatán, un vacilón el “carajo”, pues hasta a mí me engañó, que le daba comida. Le di hospedaje y le di mujer”, lamentó el progenitor de la niña mancillada.

Pero recordó que lo peor llegó el pasado 17 de febrero, era un lunes —precisa muy bien el día—, cuando aumentaron sus sospechas en relación a que su hija estuviera embarazada.

La niña vomitó a la hora del almuerzo. Pero, además, en los últimos días la miraba desmejorada, había perdido su apetito, por lo que su temor se transformó en cólera, y con una faja de cuero pretendió arreglar lo sucedido.

La intervención de la madre evitó que el hombre cometiera el error de su vida, maltratar físicamente a su pequeña en período de gravidez.

Al día siguiente, los médicos confirmaron sus sospechas, y a la pareja le pareció que el mundo se le derrumbaba. Nueve días después la madre seguía “asustada”, y con lágrimas en los ojos explicó la difícil situación que están pasando.

La familia enfrenta problemas económicos por los traslados a Liberia donde se encuentran las dos niñas —una en el Hospital Enrique Baltodano Briceño y la otra en un albergue del PANI—, lo que los ha llevado incurrir en gastos extraordinarios.

EL EMBARAZO DE LA NIÑA

Pese a todo, los padres están dispuestos a que la niña termine el período de gestación.“No pedimos ningún tipo de aborto porque seríamos asesinos. Ya lo hecho, hecho está y nos aguantamos, vamos a ser responsables por lo que tenga y ayudarle en lo que se pueda”, indicó el progenitor.

La madre de la niña mancillada reveló que su hija desea conservar a su bebé.

“No quiere que le quiten al bebé, ella me dice que lo quiere tener”, comentó la mujer.

Según la madre, la niña está por cumplir los cuatro meses de embarazo. En Costa Rica no podrían permitirles el aborto, dijo la representante del Ministerio Público en Liberia, Liliana Zamora Velásquez.

“La niña sabe que está embarazada, está estable, está bien, gracias a Dios el tratamiento que se le ha dado ha sido el adecuado”, explicó la funcionaria.

Un equipo médico en Liberia atiende a la niña “todo el santo día, para que ella esté tranquila y estable espiritual y emocionalmente”, dijo Zamora, quien recordó que ésta “viene de una cultura de embarazos tempranos”, tras reconocer que durante los primeros días la pequeña se vio afectada por “la exagerada cantidad de personas preguntándole sobre lo mismo”.

NIÑA AISLADA

Las autoridades costarricenses en Liberia, para proteger a la niña, durante cuatro días no permitieron que recibiera a nadie, más que al médico de cabecera, “eso la estabilizó”. Ahora sólo una persona de las diferentes instituciones que tienen alguna relación con su caso habla con la menor, además, los médicos le proporcionan las terapias intensivas y su dieta balanceada.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí