Tito R. Chamorro Chamorro
Como el eco del hacha, en la montaña. Es el clamor, de justicia y progreso del pueblo.
Mientras la política, geológicamente se acomoda, los niños en el parque juegan, inmersos de la realidad que les espera.
¡Más difícil es! Para aquel niño, que no tiene tiempo para jugar, ya que tiene que trabajar.
¿Qué sentido tiene la vida sin Fe? La Religión predica el bien, pero son los principios los que nos unen a todos.
Qué esperanza tiene, ese niño desnutrido, en un país donde la economía, es su hermana gemela. Donde la ley de la supervivencia es la que impera.
¿Es que acaso ya olvidamos, lo que nuestra gente quiere?
Qué hacemos, para que esto no quede más que en el eco de un discurso, tan triste como el llanto de la montaña.
Sí somos de ideales. Dejemos que sean para el bienestar de todos.
Encaminemos un Concepto Integral de todos y dejemos que este esfuerzo perdure, como los intereses de una Nación, que nace como un bello amanecer.
La representación máxima del pueblo, es el producto absoluto de la democracia. Mientras que el entendimiento en el mundo, depende del entendimiento interno de sus pueblos. Bien está elevar los intereses de la nación, pero tan importante es unirla para tomar una decisión.
Todo lo que se puede lograr en la vida, se puede simplificar, en lo que nosotros verdaderamente creemos. Entonces creamos todos, en darle un mejor futuro a nuestra juventud.