Luciano García Mejía
Durante los últimos meses he escuchado a través de los diferentes medios de comunicación la actitud del señor vicepresidente de la República, don José Rizo Castellón, con respecto a la actitud que debe tener el presidente de la República, don Enrique Bolaños con el PLC y sus bases, por lo cual estoy totalmente indignado con sus últimas declaraciones vertidas en el diario LA PRENSA del martes 4 de febrero del 2003, donde dice textualmente lo siguiente: “No se me cruza por la mente que un gobierno gane con un partido y que el gobierno lo compongan otros que no son de ese mismo partido, por lo que voy a continuar reclamando hasta el último momento eso, con lo cual no estoy de acuerdo”.
Para iniciar creo que es una falta de respeto hacia el Presidente de la República, quien es el que decide quiénes componen su gabinete. Le recuerdo al señor vicepresidente que la Constitución de la República de Nicaragua establece que las funciones del Vicepresidente son las que les designe el Presidente, por lo cual él está obligado a respetar y respaldar las decisiones del Presidente de la República y no a exijir o criticar.
En segundo lugar, considero que los cargos públicos deben ser instrumentos para servir bajo un marco de sólidos principios de humanismo cristiano, trabajando por la igualdad de oportunidades, a través de un Gobierno austero, honrado, transparente, cuyo objetivo principal sea la búsqueda del bien común de toda la Nación. El funcionario público no debe estar al servicio de partido político alguno, sino de su pueblo, contribuyendo con su trabajo en la búsqueda de empleo, mejor atención en salud, seguridad ciudadana, acceso al crédito y asistencia técnica a los productores y demás actividades que conlleven al desarrollo integral del país.
Es triste ver cómo el Vicepresidente de todos los nicaragüenses está tratando de utilizar su cargo para el beneficio de su partido y no del pueblo en general; es importante en este momento decirle al señor Rizo lo que prometió en campaña, el cual dijo servir al pueblo de Nicaragua, y si la lógica no falla los nicaragüenses sumamos má de cinco millones de habitantes y no todos son liberales.
Y por último y en tercer lugar, quiero decirle que usted fue el principal gestor de la gran división liberal, cuando en un acto político realizado en el hotel Holiday Inn, formó junto con otros liberales el llamado CEN bolañista, queriendo adueñarse de los sellos del PLC arnoldista, pero como no lo logró ahora está tratando de congraciarse con ellos utilizando los medios estatales para ello, buscándoles puestos de trabajo en el gobierno, utilizando los recursos del gobierno para hacer proselitismo político a su favor, etc.
Es necesario que el señor Vicepresidente se ponga a trabajar por Nicaragua y no por un partido. La unidad de la que él habla no está encima de los intereses de la nación; debe trabajar por Nicaragua que ella se la agradecerá por siempre.
El autor es presidente de Juventud Conservadora y directivo nacional del Partido Conservador.