- Es de madrugada. El bebé no deja de llorar. Todos en la casa se levantan para saber qué le pasa. La abuela lo sostiene, le palpa el estómago y exclama: ¡son gases!
Los cólicos o gases, como se les conoce popularmente, son “un pequeño trastorno que se presentan en los niños entre tres semanas y tres meses de vida. Se caracteriza por un llanto constante tiende a adquirir una posición en la cual flexiona sus piernecitas sobre su abdomen”, comenta la pediatra Catherine Bradford.
Los cólicos pueden ser causados por una alergia o intolerancia a la proteína que se encuentra en la leche de vaca o posiblemente a la fórmula a base de soya, aunque no hay una causa específica para que los niños los padezcan, afirma Bradford.
Tratamientos
No hay un tratamiento específico aunque existen algunos medicamentos para controlar los cólicos, pero científicamente no están comprobados. Pediatras pueden recetarlos desde que el recién nacido tiene más de un mes de vida.
Hay remedios caseros que las abuelitas han utilizado, como es el té de anís y el de culantro.
“Lo más importante es reconocerlo como un problema pasajero que comienza desde las tres semanas de vida, hasta los tres meses, hay algunos niños que pueden llegar hasta los cinco meses con cólicos”, aclara la doctora.
Cuidado con el llanto
Hay que saber diferenciar cuando un llanto incontrolable es anormal o normal.
Un llanto normal o de cólico usted lo puede diferenciar porque el bebé toma su leche, en cambio cuando llora mucho y no come, es un signo de que algo más que un cólico lo está molestando y tiene que ir inmediatamente al doctor, no hay que esperar hasta mañana.
¿Qué hacer?
– Cambie de posición al bebé. Póngalo en sus piernas, boca arriba y páselo luego al hombro, dele palmaditas en la espalda, el bebé deberá expulsar gases y debe ser notorio que se sienta mejor.
– “Otra medida tal vez no muy conocida, pero muy efectiva, es usar una bolsa de agua caliente, envuélvala en una toallita, se la pone en las piernas, acueste al niño en ellas quedando la cabeza y los miembros inferiores del niño colgando, que la bolsa le quede exactamente en el abdomen y hágale movimientos de confort al subir y bajar las piernas porque se piensa que la vibración imita un poco los movimientos y vibraciones que el niño sintió cuando estaba en la barriga”, recomienda la pediatra.
– Es posible que el bebé desee que lo carguen. Calme a su bebé con movimientos, puede mecerlo o caminar cargándolo por la habitación.
– Es posible que el bebé necesite que lo estimulen, trate de estimular sólo uno de los sentidos a la vez, ya que si exagera, lo agita.
– Permita que su bebé tenga satisfacción oral, un chupón, una mamadera, podrían calmarlo o calmarla.
– Oscurezca la habitación cuando esté tomando una siesta, hasta una pequeña luz podría evitar que un bebé sensible duerma bien.