María Esmeralda Sá[email protected]
Dios en su sabiduría creó a la mujer con el don precioso de la maternidad. Hizo fecunda a la mujer un día al mes. El óvulo tarda 24 horas vivo, en cambio un espermatozoide vive de 3 días a 7 días se necesita estas dos células para el milagro de la vida.
Cuando se produce una violación las estadísticas refieren que sólo el uno por ciento llega a concebir un embarazo, y la mujer que ha sido sometida a aborto sufre de síndrome post parto que es dañino para su salud, además de las consecuencias propias de someterse a un procedimiento quirúrgico con el riesgo de la anestesia, las perforaciones uterinas, hemorragias y esterilidad.
Actualmente hay una polémica de la vida de Rosa, la niña de 9 años que óvulo, fue violada y está embarazada, con un bebé que ya late su corazón, que recibe la sangre de la niña, que puede sonreír, y que por las leyes de la genética se sabe que puede parecerse a ella, a su padre o sus abuelos, teniendo su mismo tipo de sangre.
No es conveniente, en un país donde no hay pena de muerte, “matar a un inocente” que el día de mañana podría darle un vaso de agua a sus abuelos en su lecho de muerte, como ya ha sucedido en otros casos. No se puede condenar a muerte a un ser humano al que no se le ha visto y conocido su rostro y mirada inocente.
Está comprobado un 100 por ciento que es peor que el trauma de unos minutos de una violación que una niña olvida con el tiempo, someterla a un aborto por consentimiento de los padres , los cuales ignoran el procedimiento que le van a realizar a esta criatura, perdón por la comparación la carnicería que sería sometida con el aborto que marcaría de por vida el síndrome post parto en la niña.
Yo solicito 10 minutos del tiempo de los llamados responsables padres para que vean el video del Grito Silencioso, y después opinen del cuerpo ajeno y el daño irreparable a dos vidas humanas que gritan a su derecho a la vida, a un país que les proporcione lo necesario para vivir, y no los obligue a irse al extranjero a sufrir humillación y violencia.
Hay que orar por la salud de Rosa y su bebé. Que Dios ilumine a los padres y ayude a ser padres responsables y amantes de la vida.
La autora es médico y cirujano.