- Disturbios dejan 18 muertos;
tanques en el centro de La Paz
René VillegasReuters
LA PAZ.- Nuevos brotes de violencia callejera se registraron el jueves en Bolivia, al inicio de marchas para exigir la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, tras choques entre policías amotinados y soldados, la víspera, que dejaron 18 muertos y 83 heridos.
La violencia se propagó a la vecina y populosa ciudad de El Alto, parte de la zona metropolitana de La Paz, donde grupos de delincuentes saquearon la sede de la alcaldía, un enorme almacén aduanero, una gran bodega de gaseosas y decenas de pequeños comercios y sucursales bancarias.
“Dos de los vándalos fueron muertos esta mañana a tiros por soldados militares. Hay algunos heridos”, dijo a Reuters un redactor del diario El Alteño.
Otras escaramuzas en el centro de La Paz entre manifestantes que quemaron dos vehículos y patrullas militares dejaron cuatro heridos, según informes de la cadena radial Panamericana.
Entre tanto, tanques y vehículos artillados del Ejército, rodeados por tropas, fueron apostados en las esquinas e inmediaciones de la principal plaza de Bolivia, escenario de los graves enfrentamientos del miércoles.
Choques armados de cuatro horas entre policías amotinados y soldados, frente al palacio de gobierno, derivaron el miércoles en intensos tiroteos y una ola nocturna de saqueos e incendios.
PRESIDENTE DICE QUE NO RENUNCIARÁ
“El presidente no ha considerado, en ningún momento, la posibilidad de renunciar. Cumplirá su mandato”, declaró categóricamente el portavoz del jefe de Estado, Mauricio Antezana.
El funcionario se anticipó a marchas convocadas por la izquierdista Central Obrera Boliviana (COB) y un denominado “Estado Mayor del Pueblo”, que comanda el líder opositor y diputado indígena Evo Morales, para exigir la renuncia de Sánchez de Lozada.
“La solución (a la crisis) es la renuncia del presidente. La democracia no se gobierna con balas”, afirmó el jueves a la red radial Fides, de la Iglesia Católica, el jefe cocalero Morales, quien en junio disputó estrechamente la presidencia a Sánchez de Lozada en un elección dilucidada en el Congreso.
La Policía boliviana anunció, en tanto, la gradual restitución de sus 22,000 efectivos a sus servicios de control del orden, la seguridad y el tránsito de vehículos, además de investigativos, en todo el país.
Un acuerdo firmado en la madrugada entre el gobierno y líderes del motín policial que desencadenó los choques armados, puso fin al movimiento, anunció el comandante de la institución, general Edgar Pardo.
El acuerdo incluyó algunas reivindicaciones, como el pago de un bono de seguridad, indemnizaciones a las familias de los policías muertos y heridos el miércoles, y asignaciones para la dotación de nuevos equipos y uniformes, entre otras.
“Nuestro personal está retornando a sus servicios”, dijo el general Pardo.
Pero informes divulgados por cadenas televisivas dijeron que la presencia policial no era visible en La Paz y El Alto, y que algunos miembros del Grupo especial de Seguridad (GES) permanecían amotinados al rechazar el acuerdo como “insuficiente”.
Los 300 miembros del GES, una fuerza de elite antimotines, se rebelaron contra el denominado “impuestazo” a los salarios, repudiado por todos los sectores sociales antes de ser anulado, y se acuartelaron a escasos 200 metros del palacio gubernamental.
Soldados desplazados tras una pedrea estudiantil contra la sede del Poder Ejecutivo libraron luego cuatro horas de choques armados contra los efectivos del GES, apoyados por agentes de otras unidades, en la Plaza Murillo, a cuyos costados se levantan también la sede del Parlamento y la principal catedral del país.
EL SALDO
El ministro de Salud, Javier Tórrez, informó el jueves que 18 personas murieron por impactos de bala y 83 resultaron heridas, en su gran mayoría policías y militares, a consecuencia de los enfrentamientos y la posterior violencia callejera.
Pardo informó el jueves que 10 de los muertos eran policías, en tanto fuentes militares dijeron que sus muertos llegaban a cinco. Aún no se estableció el número de heridos en los bandos enfrentados o de civiles.
El saldo no incluyó a los dos presuntos saqueadores abatidos el jueves.