- El indígena matagalpino es considerado el más rebelde de los aborígenes de Nicaragua contra la conquista española
Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]
De los primeros pobladores de Matagalpa no existen registros o referencias concretas, aunque diversos estudios históricos apuntan que “las regiones matagalpinas, así como las de otros que ocupaban el desparecido Corregimiento de Sébaco y Chontales”, fueron los últimos en nuestro país en ser dominados por el conquistador español, iniciándose la etapa de dominación cerca del año 1700.
Estos pueblos no fueron conocidos por los cronistas de la época, que apenas los citaban en sus escritos, mencionándolos como “lugares habitados por tribus salvajes desde una remota antigüedad”.
El historiador Douglas Stuart Howay considera que la historia de Matagalpa, en sus inicios, “es especulativa porque los únicos registros con que se cuenta, están algunos en el Archivo de Indias de Guatemala y otros en el Archivo de Indias de Sevilla (España) y fueron escritos por personas que, incluso, en algunos casos no dominaban bien el castellano escrito y en otros casos exageraban en sus informes, de manera que hay mucha especulación”.
Sin embargo, de los aborígenes de Matagalpa, los estudiosos del tema señalan que éstos eran gobernados por un cacique que residía en el asiento de la actual cabecera departamental y que dominaba todo el territorio desde el sur hasta tierras de Sébaco.
Los aborígenes de Matagalpa se caracterizaron por ser valientes, aguerridos y rebeldes, al enfrentarse a la dominación extraña a sus cacicazgos. El indígena matagalpino es considerado el más rebelde de los aborígenes de Nicaragua contra la conquista española y, según las crónicas de la época, aún después de la Independencia mantuvieron su rebeldía contra los ladinos.
LEVANTAMIENTOS CONTRA LA AUTORIDAD NACIONAL
Una muestra de esa rebeldía se registró en el año 1871, cuando los indios matagalpinos provocaron y mantuvieron con coraje cuatro levantamientos contra la autoridad nacional.
Para el profesor de Historia, Ernesto Zeledón Chavarría, “el indígena de Matagalpa no ha sido el indígena común de Nicaragua, un indígena sumiso, especialmente después que fue catequizado. La religión Católica, en la mayor parte de los pueblos de América, los convirtió en personas sumisas, manejables, pero el indígena matagalpino es reconocido por la historia como un tipo rebelde, guerrero”.
Zeledón argumenta que el indígena de Matagalpa ha tenido siempre una amplia participación en sucesos que han significado grandes transformaciones en Nicaragua, citando como ejemplo que entre 1810 y 1811, en León de Nicaragua, durante el segundo movimiento por la Independencia de Centroamérica (primero en Nicaragua) un contingente indígena de matagalpas se movilizó a aquella ciudad a apoyar a los indígenas subtiavas en la lucha.
CAPITAL DEL GOBIERNO LEGITIMISTA
En 1856, durante la denominada Guerra Nacional, el ejército se concentró en Matagalpa, que se convirtió en capital del Gobierno Legitimista y de aquí salen el general Tomás Martínez y Fernando Chamorro hacia León, donde los espera Máximo Jerez, culpable de la llegada de los filibusteros de William Walker.
Mientras tanto, el general José Dolores Estrada también sale de Matagalpa hacia la ganadería de San Jacinto, guiando al denominado Ejército del Septentrión en el que se alistaron entre 100 y 180 indios flecheros que combatieron contra los filibusteros que en ese momento comanda Byron Cole. De la cruenta “Batalla de San Jacinto”, muchos héroes fueron los indígenas de Matagalpa.
Zeledón Chavarría y Eddy Kühl Arauz, Douglas Stuart Howay, Sergio Zeledón Guzmán, don Isidro Díaz Gómez y Dionisio Pérez Sánchez, estos últimos actuales directivos de la Comunidad Indígena de Matagalpa, también destacan el “espíritu rebelde” del indígena matagalpino, rebeldía que tuvo su mayor expresión durante la denominada Guerra de los Indios, en marzo de 1881.
Ellos coinciden en que durante esa época, el Gobierno del general Joaquín Zavala hizo un sinnúmero de prohibiciones a los indígenas, las que van desde impedirles la fabricación de cususa hasta el destace de reses.
Además de estas prohibiciones, los indígenas fueron obligados a trabajos forzados en la construcción del telégrafo, pues debían cargar en sus hombros los rollos de alambre y sus animales también eran sobre-explotados.
“Toda esa explotación y prohibiciones hicieron que se diera la guerra de 1881”, dice Dionisio Pérez Sánchez, indicando que en esa lucha participaron indígenas de las comunidades Los Molejones, El Naranjo, El Cantón, Yúcul, San Pablo, El Chile, El Zapote, Susulí, Limixto, El Matazano y Jucuapa Occidental.
Entre los líderes indígenas rebeldes se conoce a Lorenzo Pérez, originario de la comunidad San Pablo, y Pantaleón Hernández, originario de El Zapote. Ellos lucharon con flechas, hondas y lanzas, contra el ejército de Zavala.
“Por todos esos cerros que rodean Matagalpa, baja aquel ejército de indígenas armados con flechas, y mujeres que cargaban pelotas de chile y pobre aquél que estuviera herido porque las mujeres le untaban el chile para que sufrieran más”, apuntó el profesor Zeledón.
Añadió que en Matagalpa, durante la historia, “es mucha la gente luchadora, que no se somete”, citando como ejemplo que en la guerra de liberación contra la dictadura de los Somoza surgieron los fundadores del Frente Sandinista Carlos Fonseca y Tomás Borge, ambos matagalpinos, y Edén Pastora, originario de Darío.