José Rubén Pérez y Macedonio Salinas son parte de los niños quemados con un cable de tendido eléctrico. (LA PRENSA/I. Hernández)

Quemados fueron abandonados a su suerte

Carlos Martínez Morán [email protected] Sin recursos económicos y con mucha necesidad de medicamentos se encuentran desde hace semanas los sobrevivientes de la tragedia del cinco de enero pasado, donde resultó electrocutado un grupo de recolectores de café que se dirigía a la Hacienda “La Fundadora”, en el departamento de Jinotega. En esta tragedia fallecieron seis […]

Carlos Martínez Morán [email protected]

Sin recursos económicos y con mucha necesidad de medicamentos se encuentran desde hace semanas los sobrevivientes de la tragedia del cinco de enero pasado, donde resultó electrocutado un grupo de recolectores de café que se dirigía a la Hacienda “La Fundadora”, en el departamento de Jinotega.

En esta tragedia fallecieron seis personas, y 26 de estos campesinos resultaron con quemaduras y mutilaciones en sus cuerpos.

Desde aquel momento la vida les cambió, “nada será igual, porque unos quedamos sin brazo, sin dedos, y otros con daños irreversibles en el cuerpo producto de las quemaduras”, manifestó con preocupación Levi Herrera González, también afectado en la tragedia.

De los 37 sobrevivientes hay 11 niños y nueve mujeres. Todos ellos recibieron atención médica en diferentes hospitales de Managua, pero desde hace tres semanas fueron dados de alta, y actualmente su situación se les ha complicado, aseguran.

“Salimos de los hospitales sin medicamentos para el tratamiento de las quemaduras y no tenemos dinero para comprarlo”, aseguró Herrera González, quien también señaló que el consenso de todos ellos es regresar lo más pronto posible a sus lugares de origen para ayudarse con sus familiares.

“Ya no aguantamos estar en la incertidumbre, pidiendo posada, durmiendo en el piso y sin posibilidades de conseguir los medicamentos. Al menos en nuestros lugares nuestra familia nos apoya, y por eso queremos regresarnos, pero no tenemos el transporte”, dijeron los afectados.

Manifestaron también su inconformidad con algunas personas que públicamente han afirmado tener intenciones de ayudarles, pero que en la práctica no han hecho nada. Hay algunos funcionarios del gobierno que nos han apoyado en alguna medida, pero a título personal, indicaron.

Los campesinos afectados actualmente se refugian en la comarca Nejapa, en la casa del señor Pablo Vásquez Padilla, y necesitan medicamentos para curarse las quemaduras y alimentos.

QUIEREN APROVECHARSE

Los campesinos aseguran que algunos diputados de la Asamblea Nacional han llegado a las comarcas de Waslala a ponerse a la orden para ayudar a los afectados, pero en la práctica más bien se les corren.

Consideran que la multa que, según ellos le impuso Enel a Unión Fenosa, debería ser destinada para ayudar a los afectados en la compra de sus medicamentos, las prótesis y la cobertura de otras necesidades.

Los niños necesitan atención especializada para contrarrestar el trauma sicológico. El recuerdo de la tragedia, por las tardes les provoca llantos y se ponen nerviosos.  

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