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En la entrada de su casa ubicada en el barrio Camilo Ortega, de esta capital, donde se encontraba sentado Ernesto Javier Rosales Cerda de 16 años fue herido mortalmente por una bala disparada por integrantes de la pandilla “Los Pumas”, quienes mantienen rivalidad con la pandilla “Los Sillones”, de la cual fue miembro un hermano de la víctima.
Según su madre Marina Escobar Cerna, pocos minutos antes de la agresión ocurrida a eso de las11:00 de la mañana del sábado, Ernesto Javier le había ayudado en la panadería que está ubicada en su propia vivienda.
Después de colaborar con su madre en la jornada diaria de la panadería, el muchacho salió a la acera a orilla de la cuneta de la calle donde se sentó junto a su hermano Carlos, quien antes integró la pandilla “Los Sillones”, que mantiene rivalidad con “Los Pumas”, procedente de la parte baja del barrio.
Al poco rato pasó por la calle un autobús de transporte colectivo, del cual descendieron dos personas únicamente reconocidas por los familiares de la víctima por sus alias de “La saya” y “El chukis”, quienes se dirigieron a los dos jóvenes y sin mediar palabra alguna les dispararon a ambos.
Ernesto Javier Rosales fue impactado mortalmente en la cabeza y aunque fue conducido al hospital Lenín Fonseca, fue imposible que sobreviviera. Su hermano Carlos, sólo fue herido de refilón.
NI MUERTO LO DEJAN EN PAZ
Pero la misma noche en que los restos mortales eran velados en su casa de habitación, varios miembros de “Los Pumas”, intentaron causar la zozobra entre los presentes.
“Anoche hubo una balacera, vinieron a molestar”, comentó la madre del fallecido. “Por cuenta querían balear a otro”, comentó por su parte Concepción Rosales, tía de la víctima.
Carlos prefirió no entrar en detalles sobre las rencillas que mantiene con los dos pandilleros y que llevó a la muerte a su hermano, pero su madre sostuvo que éste dejó la pandilla.
VÍCTIMA ERA ESTUDIANTE
Ernesto Javier Rosales Cerda, de 16 años, cursaba el primer año de secundaria en el Instituto Benjamín Zeledón, y según su madre Marina Escobar Cerna, no era miembro de ninguna pandilla.
-Concepción Rosales, tía del fallecido dijo que, ante la falta del respaldo policial en vigilar a los pandilleros se vieron obligados a sepultar los restos mortales de Rosales en el cementerio de Camino de Bolas, en San Isidro de la Cruz Verde.
-La madre de la víctima dijo que la Policía sabe quiénes son los autores pero aún no los detienen.
QUE LOS CAPTUREN
Marina Escobar Cerda pidió a la Policía la captura de los autores de la muerte de su vástago. “Que agarren a esos tipos”, suplicó la madre.