Los “quijotes” del medio ambiente

Sobreviven como artesanos, guías turísticos e impulsores de una de las reservas más atractivas del país: El Chocoyero Amparo [email protected] Su comunidad abarca alrededor de 6,000 habitantes. De manera que cada familia cuenta con seis a siete miembros. La mayoría analfabeta y de escasos recursos económicos. Sin embargo algunos de la “camada” son bachilleres y […]

  • Sobreviven como artesanos, guías turísticos e impulsores de una de las reservas más atractivas del país: El Chocoyero

Amparo [email protected]

Su comunidad abarca alrededor de 6,000 habitantes. De manera que cada familia cuenta con seis a siete miembros. La mayoría analfabeta y de escasos recursos económicos.

Sin embargo algunos de la “camada” son bachilleres y otro tanto estudiantes de la educación media. Pero todos son unos “quijotes” del medio ambiente en San José de los Ríos, Ticuantepe.

Miguel Ángel Valle, el de en medio de doce hermanos, es uno de ellos. Desde hace un año forma parte del equipo de los diez guías turísticos de la Reserva Natural El Chocoyero, inmersa en esa comunidad.

Y según cuenta, la experiencia los ha cambiado tanto, al punto que ya no matan animales con tiradoras y dan valor a lo que tienen: tierra, flora y fauna. Sin contar que ya obtienen ingresos.

Aunque admite que el trajín no ha sido fácil. “Porque al principio no tomábamos la cosa en serio”, reconoce.

¿Cómo surgió la idea de convertirse en guías turísticos, considerando que oscilan entre los 14 a 17 años?

“Bueno, Edgar Castañeda (director del proyecto de Co- manejo en la reserva descrita) y Brandon Olson (ambientalista de Cuerpo de Paz) tuvieron la idea de involucrarnos, porque el trabajo de los guardabosques no daba abasto para atender a los visitantes. Hablaron con nuestras familias y obtuvimos el permiso para trabajar como guías de la reserva”.

¿Qué implica el trabajo?

“Más que todo el manejo de todo lo que contiene la reserva. Nosotros manejamos entre 80 a 90 nombres científicos de animales y plantas; guiamos en grupos de cinco los recorridos de los tres senderos (Congo, Pechuga, El Chocoyero), damos primeros auxilios si hay necesidad….

“Generalmente estamos aquí (en la reserva) desde las 7 de la mañana, especialmente los fines de semana”, precisa Alan Pasos, otro de los guías.

¿Cuántos ingresos les deja esto?

“Los turistas nos dan 25 córdobas. Diez córdobas nos quedan a nosotros, los otros diez van para la cuenta de ahorro del grupo de guías y los cinco córdobas se dividen entre la promoción y el mantenimiento de la reserva”, detalla Israel Mendoza.

“Gracias a ese dinero, y a Comando Tour por ejemplo —interrumpe Valle— nos hemos comprado el uniforme de guías: camisetas, gorras, botas y pantalones”.

Qué hay de la familia…

“Nos apoyan. En mi caso, me he dedicado a ahorrar y así he sacado de apuros a mi mamá, porque cuando es necesario aporto en la comida. Y hasta su regalito le doy. Otros, en cambio hasta se han comprado su uniforme escolar”.

Aparte de la madurez y el cuido al medio ambiente, qué otros beneficios deja el quehacer…

“Aprovechamos más el tiempo. Además hemos aprendido a controlar las plagas en la comunidad”, recalca el chavalo. A esto Castañeda suma el respaldo que brindan a los chavalos en el programa de becas Cash, en el cual actualmente la guía Rosalba Cáceres aplicó.

Pa’lante

Pero allí no acaba el ajetreo. A la par de la labor de guías, los muchachitos logran más ingresos a punta de artesanía manual que prevén ofertar en un kiosco ecológico previsto a edificarse en la misma reserva.

Según relatan, elaboran pulseras de hilo y los llamados “atrapa sueños”, hechos con hilo, nylon y plumas. Estos valen 25 córdobas y de acuerdo a relatos indígenas atrapan los sueños malos en su tela de araña y cuando sale el Sol, los matan.

Mientras con las plumas acogen los sueños buenos… y los extienden. Además simultáneamente fabrican los bastones de los visitantes. También dedican un día especial a los trabajos comunales, que incluyen desde limpiezas, recolección de basura hasta charlas de educación ambiental en su lugar de origen. Así han reducido la maleza y con eso cualquier invasión de zancudos en la zona.

Más trajín

Aparte de lo anterior, apoyan a Olson y a Castañeda, en el desarrollo de los campamentos ecológicos encargándose de la tarea de charlas, dinámicas y del resguardo de los grupos.

Con lo que aumentan el activo de la cuenta de ahorro y de su propio bolsillo, porque son 500 córdobas más los que obtienen.

“La idea con estos campamentos es elaborar un material promocional para ofertarlo en los colegios privados. Y más adelante en las escuelas rurales para cumplir con dos objetivos: educar a los estudiantes en temas referidos al medio ambiente y autosostener el cuerpo de guías”, comenta Castañeda.

El primer campamento incluyó una estadía de tres días, capacitaciones, juegos, comida, materiales, accesorios, etc.

Por lo pronto Valle, Pasos y Mendoza junto a José Noel Saballos, María Silva, Luis Reyes, Francisco Valle, Marlene Silva y Joel Valle esperan perfeccionar su labor con intercambios de experiencias e inclusive hasta con cursos de inglés.

Los ratos

Las giras en El Chocoyero incluyen a familias, parejas y a grupos de hasta diez personas, que al año suman 11 mil visitantes. De los cuales el 85 por ciento corresponde a nacionales y el 65 por ciento a estudiantes.

Usualmente los turistas extranjeros siempre les dan propina a los chavalos, en agradecimiento por la atención. Mientras una parte de nacionales, suele violentar las reglas de la reserva. Lo que les obliga a ser más enérgicos y recurrir a los guardabosques.

Por otro lado, buena parte visita la reserva con el objetivo de bañarse en la cascada. “Y tenemos que prohibírselo porque es intocable por la flora y fauna que acoge. Eso también conlleva pequeños conflictos”, apunta Valle.

Aún así tienen que ingeniárselas para mantenerse siempre sonrientes y cumplir sus ocho horas de trabajo semanal con una actitud positiva. Acatando las reglas de oro que comprenden: no darse bromas, cuidar los equipos, mantener limpia la reserva, respetar a los guardabosques…

Ya que la meta de El Chocoyero es convertirse en una escuela de guías turísticas, para otras áreas protegidas.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí