- Da un voto de confianza al Ejército de Nicaragua y se pronuncia a favor de un proceso de control de armas en la región centroamericana. Evita pronunciarse sobre el general retirado Roberto Calderón, y asegura que los misiles SAM-7 están debidamente contados y vigilados.
Xiomara Chamorro [email protected]
El Ministerio de Defensa no tuvo ninguna participación en la permuta de las armas que supuestamente se desviaron a Colombia y en la que el Ejército de Nicaragua jugó un papel protagónico, según asegura el ministro de esa cartera, José Adán Guerra.
Aunque esta situación está más referida al papel que la Constitución y las leyes le definen a Defensa, Guerra prefiere evadir el tema y se centra en la necesidad de un control del armamento en toda la región centroamericana, así como el establecimiento de un soporte jurídico en el uso, trasferencia y distribución de armas.
En una entrevista con LA PRENSA, el funcionario asegura que los misiles SAM-7, en poder del Ejército de Nicaragua, están debidamente contados y vigilados, y que Estados Unidos, país que ha mostrado preocupación por el control de los mismos, sabe que Nicaragua maneja este armamento con responsabilidad.
En este caso sobre la permuta de armas en la que el Ejército ha tenido un gran protagonismo, ¿cuál fue su participación?
Ninguna. No tuve ninguna participación.
¿El Ejército no le informó a usted de este asunto?
No. Es que éste era un asunto que ellos manejaban con la Policía.
Pero, ¿no es usual que el Ejército le informe a su ministro este tipo de transacciones?
En este tipo de transacciones, ellos lo manejaron directamente con la Policía.
Sí, pero de acuerdo con la ley, ¿lo correcto es que usted hubiese sido informado?
Lo que yo tengo entendido es que esto ellos lo manejaban entre el Ejército y la Policía.
¿No pasó por su oficina un informe, una petición de autorización, por lo menos un informe de que se estaba dando de baja un armamento?
Eso lo hizo el Ejército junto con la Policía.
Muy bien. Este asunto de las armas ha tenido como consecuencia, que en particular Estados Unidos exprese su preocupación por el control de los SAM-7 en poder del Ejército de Nicaragua. Se sabe que Defensa está trabajando en función de solventar este tipo de cosas.
Nosotros seguimos manteniendo con las autoridades de Defensa y el Gobierno de Estados Unidos las relaciones normales y cordiales que hemos venido manteniendo, incluso a raíz de la aparición de este informe. Nosotros hicimos días después, un viaje con el general (Javier) Carrión junto con la embajadora (Bárbara Moore) y este servidor, al Comando Sur a atender asuntos de agenda previa. El general Carrión la próxima semana va a una reunión de jefes militares de Centroamérica con el general (James) Hill, que es el jefe del Comando Sur, también atendiendo asuntos de agenda y asuntos relativos a la cooperación que yo diría que cada día se estrecha más con los Estados Unidos.
Bueno, pero una cosa es la cooperación, y otra cosa es arreglar ciertos asuntos con las medidas de fomento de la confianza.
Nosotros hemos dicho y hemos sido celosos en defender los intereses nacionales, de defender una posición de dignidad nacional consecuente con el principio de soberanía y hemos mantenido una relación muy respetuosa con los Estados Unidos. En ese sentido no podemos desconocer también que los Estados Unidos es el aliado estratégico más importante que tiene Nicaragua y debemos atender algunas de sus preocupaciones, y lo que hemos hecho nosotros es impulsar medidas de fomento de la confianza, y en el caso de armas que tenemos, en este caso los misiles que usted menciona, hemos llevado a cabo desde antes de los sucesos del 11 de septiembre algunas medidas de protección y de resguardo de los misiles con conocimiento de los Estados Unidos, ellos están enterados de esto.
A su juicio, ¿por qué se dio esta situación (desvío de armas)? ¿Cuáles, cree usted, son las condiciones que se dieron en el país para que una cosa así ocurriera?
Yo creo que aquí, definitivamente, hay que quedar claros, fuimos sorprendidos por la mafia internacional, esa es una de las teorías que más sostengo, sin embargo yo creo que tenemos que tomar acciones correctivas importantes, debemos dictar una ley de uso, transferencia y distribución de armas, no solamente en Nicaragua, sino en toda Centroamérica, éste es un vacío legal que hay en todas nuestras legislaciones. Hace semanas nosotros hemos venido trabajando con la Presidencia de la República, y ahora vamos a abrir más el abanico, queremos que participen algunos asesores de la Asamblea Nacional que manejan estos temas, también obviamente el Ejército, la Policía, la Procuraduría y otras instituciones, de tal manera que podamos consensuar un proyecto que podamos presentar a la Asamblea Nacional porque le estamos dando mucha importancia a este tipo de acciones.
En el informe de la OEA hay un fuerte contenido acusador al Ejército de Nicaragua, ¿cuál es su opinión de ese acento que se le pone, incluso se llega a hablar de responsabilidad criminal?
Hay que ser muy cuidadoso con el lenguaje que se usa, porque primero está de por medio el interés nacional, y yo creo que en eso debemos tomar en cuenta que el interés nacional está ligado también al interés de las instituciones como el Ejército de Nicaragua y sus miembros, y en ese sentido debemos ser muy cuidadosos y no emitir juicios, para eso se ha conformado una comisión del Ejecutivo, tengo entendido que la Comisión de Defensa y Gobernación de la Asamblea Nacional hará lo mismo, la Fiscalía, de tal manera que podamos tener un informe para la Nación y para defender los intereses de la Nación.
¿Usted le da un voto de confianza al Ejército, al general Calderón?
Yo le doy la confianza a las instituciones, yo le doy la confianza a la tarea de profesionalización que ha venido llevando el Ejército de Nicaragua, se la doy como ministro de Defensa y como nicaragüense, a la institución.
Se ha creado en Centroamérica una discusión que la abrió Nicaragua en la que se reedita el Tratado Democrático que establece un desarme gradual dentro del balance razonable de fuerzas. ¿Es para usted oportuno abrir este debate y bajo qué condiciones? La posición de Nicaragua es llevar un liderazgo en este tema, y en esa línea está el presidente Ricardo Maduro aunque los generales hondureños han rechazado la idea de deshacerse de su flota aérea. ¿Cómo cree usted que se debe conducir este tema?
Más que desarme, me gusta más usar el término de control de armamento. Este tema no es nuevo, está en la agenda mundial. Hay procesos de control de armamento en el continente africano, en el continente europeo de lo cual no escapa el continente americano. En la cumbre de Praga se presentaron todos los miembros de la OTAN y sus aliados y todos hablan de la racionalización y reestructuración de las fuerzas. El control de armamento no es más que la expresión del balance regional de fuerzas, lo que pasa es que aquí deberíamos de potenciar y trabajar hacia futuro, lo que don Enrique (Bolaños) está haciendo precisamente en Nicaragua, es tratando de modernizar las instituciones, porque los vecinos debemos ver las amenazas en función de la región y que el balance razonable de fuerzas es un factor importante para mantener una armonía sostenida en la región y como un factor para lograr la integración centroamericana, porque no podemos pensar en impulsar tratados de libre comercio en Centroamérica cuando el factor defensa está ligado al factor desarrollo y las mismas amenazas que tiene Nicaragua son las mismas amenazas de sus vecinos, que son el narcotráfico, el tráfico de ilegales, el terrorismo, la piratería en este país, que es una de las cosas que más daño nos hacen y que demuestran cómo la defensa está ligada al desarrollo económico. Ahora, este tema de los SAM 7 es un tema en el que debemos meternos, pero esto trasciende más allá, es decir, el balance regional transciende más allá de los SAM-7.
¿Cómo así?
Porque tenemos que sentarnos todos los países centroamericanos y los vecinos a identificar, dentro de este plan de control de armamento, cuáles son las amenazas. Estar convencidos de que no podemos constituirnos en amenazas unos de otros, pero de una forma simétrica, no asimétrica, si aquellos tienen F-5, nosotros tenemos misiles que es un arma defensiva.
¿Nicaragua sigue necesitando esos SAM-7?
Debemos buscar formas de equilibrar fuerzas en Centroamérica. Porque el balance razonable debe ser visto como un factor que contribuya a la consolidación de Centroamérica como región y un factor que garantice la armonía en el vecindario, y a partir de eso se empieza a trabajar en conjunto contra el narcotráfico y otras amenazas. Éste es un momento importante de ver hacia el futuro y dejar atrás las secuelas del pasado y sentarnos todos los centroamericanos, así como nos sentamos para hablar de comercio, hablar sobre estos temas, y eso es lo que don Enrique ha querido decir, él está interesado en liderar un movimiento que permita el control regional de armamento, impulsar reformas legales y mecanismos para el control, uso y transferencia de armas y así mismo contribuya a la modernización de las Fuerzas Armadas en Centroamérica. Frente a estas nuevas amenazas que aparecen, es mejor tener lanchas rápidas y helicópteros que aviones cazabombarderos.
¿Cuántos SAM-7 tiene Nicaragua?
Están debidamente contados, resguardados y vigilados.
¿Quién vigila?
Los vigila el Ejército de Nicaragua, se hacen inspecciones periódicas y nuestros aliados estratégicos, en este caso Estados Unidos, lo sabe, y sabe el control responsable que hemos venido llevando y esto no es producto del informe de la OEA, esto tiene más de dos años y lo hemos venido trabajando con Estados Unidos.
¿Cuándo va a tener listo su informe la Comisión que investiga el caso de las armas?
Primero, el informe de la OEA es una guía; segundo, la Comisión del Poder Ejecutivo lo que hará son recomendaciones las que deben ser complementadas con las acciones de la Asamblea Nacional y la Fiscalía. Yo no veo cómo puede haber opiniones diversas dentro del Estado, en eso tenemos que ponernos de acuerdo. Hay que tomarse todo el tiempo necesario para sacar recomendaciones acordes con los intereses nacionales y tratar de delimitar las responsabilidades si se derivan.
DEFENSA EN LA CONSTITUCIÓN
La Constitución establece un papel bastante secundario al Ministerio de Defensa, dejando al presidente de la República la relación directa con el Ejército de Nicaragua, en todos los temas.
En el caso concreto de las armas supuestamente desviadas a Colombia, el artículo 3 de la Ley de Contrataciones del Estado, además de exonerar al Ejército de licitaciones en la venta de armas, en su reglamento también indica que es el Ministerio de Hacienda ante quien se rinde los informes sobre estas operaciones, por lo que legalmente el Ejército no está obligado a informar a Defensa sobre estas transacciones.
“El Ejército de Nicaragua se regirá en estricto apego a la Constitución Política, a la que guardará respeto y obediencia. Estará sometido a la autoridad civil que será ejercida directamente por el Presidente de la República, en su carácter de Jefe Supremo del Ejército de Nicaragua, o a través del ministerio correspondiente”, establece el artículo 95 de la Constitución.
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