La Gran Duquesa, María Teresa, cumplirá este 14 de febrero 22 años de casada con el gran Duque Enrique de Luxemburgo. (LA PRENSA/G.Flores)

“Claro que bailo salsa”

La Gran Duquesa de Luxemburgo, María Teresa, habla de sus orígenes caribeños El beso que le dio al Gran Duque Enrique, desde el balcón del castillo del Gran Ducado, el día de su boda, le ganó la popularidad de los luxemburgueses Eduardo Marenco Tercero [email protected] El próximo 14 de febrero, día de los enamorados, la […]

  • La Gran Duquesa de Luxemburgo, María Teresa, habla de sus orígenes caribeños
  • El beso que le dio al Gran Duque Enrique, desde el balcón del castillo del Gran Ducado, el día de su boda, le ganó la popularidad de los luxemburgueses

Eduardo Marenco Tercero [email protected]

El próximo 14 de febrero, día de los enamorados, la Gran Duquesa María Teresa y el Gran Duque, Enrique, probablemente bailarán salsa al mejor estilo cubano para celebrar el vigésimo segundo aniversario de su boda.

Cubana de nacimiento, María Teresa le ha introducido el sabor y calor caribeño al Gran Ducado, uno de los “pulgarcitos” de Europa —al menos geográficamente— ya que tiene 2,600 kilómetros de extensión, un poco más grande que el municipio de Wiwilí, en el norte nicaragüense.

Extrovertida y afectuosa, la Gran Duquesa conversó durante diez minutos con LA PRENSA y éste es el diálogo que se sostuvo con ella.

¿Cómo se conocieron y se enamoraron los Grandes Duques?

Nos conocimos en Ginebra, donde yo crecí. Mi marido llegó a estudiar a casa de unos amigos españoles de sus padres y de mis padres, quienes nos presentaron. Da la casualidad de que además iniciamos el mismo año los estudios de ciencias políticas.

¿Cómo surgió el amor?

Durante los estudios, en las primeras semanas de conocernos como estudiantes, tomábamos seminarios, trabajábamos ciertos papeles juntos, tomábamos clases juntos, y fue bastante rápido.

¿Se imaginó usted que sería Gran Duquesa algún día?

-Sonríe- ¡Jamás! ¡Cómo lo podía imaginar!

Usted salió de la Isla a los tres años de edad. ¿Tiene recuerdos de Cuba?

Yo no sabía que tenía recuerdos, me parecía que los tenía, pero uno nunca sabe si los confunde con fotos que ha visto o cosas que la familia ha contado. Cuando volví en Pascuas a Cuba y visité la casa de mis padres, de repente recordé muchas cosas que no sabía que había vivido.

¿Fue un viaje a la infancia?

Fue un viaje a la infancia, a las raíces, fue un viaje a reencontrarme con mí misma, y fue muy emocionante.

Uno tiene la impresión de que los europeos son fríos. ¿Usted le ha dado calor al Gran Ducado de Luxemburgo?

Los luxemburgueses me dieron una acogida fantástica, me acogieron enseguida con un cariño enorme que yo les trato de devolver lo mejor que puedo.

El beso en el balcón el día de la boda gustó mucho al pueblo de Luxemburgo.

Sí, parece que sí, era una manera para mí de decirles gracias por acogerme.

EL EJEMPLO DE LUXEMBURGO

Se admira mucho al Gran Ducado de Luxemburgo por su bonanza económica. ¿Cuál es la clave para el éxito económico de su país y para lograr el alto nivel de vida que tienen?

Es una mezcla de varias cosas. En Luxemburgo, en primer lugar, la gente es nórdica en su manera de organizarse y es latina en su manera de divertirse, es maravilloso. El éxito de Luxemburgo lo interpretaría diciendo que hay una capacidad de los luxemburgueses de sentarse todos juntos y de discutir las cosas y buscar consensos. Esa es su primera fuerza.

Por ejemplo, durante el período que tuvimos grandes problemas con el acero, pues se resolvió sentándose todo el mundo en una mesa: los sindicatos, el patronato y el gobierno. Y así se resolvió. Y creo que ésa es la clave del éxito luxemburgués.

También hay una capacidad de encontrar siempre soluciones. Capacidad que también tiene Nicaragua y los pueblos latinos. Somos un país pequeño y tenemos que encontrar lo que nos hará más competitivo que los otros.

Luxemburgo no tiene conflictos internacionales. Nicaragua y los países centroamericanos todavía tienen diferendos limítrofes. ¿A qué aduce la estabilidad que tienen?

Lo que ha salvado a Europa es la Unión Europea. Y yo le deseo de todo corazón a América Central, que pueda llegar un día, lo más pronto posible, a una unión parecida a la Unión Europea.

CARIBEÑA SIEMPRE

¿Lleva el Caribe en la sangre? ¿No ha olvidado sus raíces caribeñas?

¡No! ¡Claro que no!

¿Todavía baila salsa?

¡Sí!, ¿Cómo no? Claro que bailo salsa. Y les he enseñado a mis hijos a bailarla. Les encanta.

EL GRAN DUCADO DE LEXEMBURGO

Es un país sin salida al mar, ubicado en el occidente de Europa, entre Francia, Bélgica y Alemania. Fue fundado en el año 963, llegando a ser un Gran Ducado en 1815. En el Siglo XIX perdió la mayor parte de su territorio cedido a Bélgica, pero logró su total autonomía e independencia en 1867, mucho después que los países latinoamericanos. Fue invadido por Alemania durante las dos Guerras Mundiales del Siglo XX. En 1957, fue uno de los seis países fundadores de la Comunidad Económica Europea.

Con un ingreso de US$ 43,400 dólares per capita, uno de los más altos de Europa, su economía refleja altos niveles de poder adquisitivo, sólido crecimiento, baja inflación y bajo desempleo. Han desarrollado la industria del acero pero en los últimos años el sector servicios es el pilar de la economía.

ENCANTADA CON NICARAGUA

La Gran Duquesa se va encantada con Nicaragua: “Me llevo de Nicaragua una impresión de inmenso calor humano. Nos han acogido de una manera excepcional, hemos visto paisajes divinos, preciosos, el potencial de este país es enorme, maravilloso, por su gente y por su belleza. También tuve encuentros muy emocionantes con los niños en el orfanato. Admiro mucho el trabajo del presidente Enrique Bolaños por tratar de acabar con la corrupción, creo que hay que apoyarlo”.  

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