Marlon José Navarrete Espinoza
El pasado 20 de enero el presidente de la República afirmó que el líder sandinista Daniel Ortega era un sandinista moderno, demócrata y comprensivo, hasta incluso dijo confiar en él.
El señor presidente peca de ingenuo o más que eso, ya que se le olvida que en el Gobierno del señor Ortega no hubo comprensión para el pueblo que sufría escasez y racionamiento de alimentos, no hubo comprensión para la oposición que se vio perseguida y hostigada, ni para los miles de presos políticos que fueron torturados. Se olvida que no puede ser moderno porque mantiene en su partido la línea ideológica-política extremista y radical que reprime todas las libertades y derechos humanos.
No puede ser demócrata en consecuencia porque en su Gobierno no reconoció ni gobernó con la democracia, sino con tiranía y sistema dictatorial Stalinista y si volviera al Gobierno lo volvería a hacer. El Presidente de la República puede ver el lujo de demagogia del FSLN cuando sabiendo que si no se reformaba el presupuesto para cumplir los compromisos con los organismos financieros internacionales, ellos negaron su voto aduciendo razones de defensa de los pobres y de su punto de vista ideológico y político. Eso fue absoluta demagogia. El presidente no debe pecar de ingenuo.