Luis Felipe Palacios [email protected]
El jefe del Ejército de Nicaragua, Javier Carrión McDonough, aseguró que la única competencia del Ejército en la permuta de armas entre la Policía Nacional y la empresa GIRSA, fue pedir la orden de compra a esa compañía comercial basada en Guatemala, al suponer que en la transacción la Policía ya tenía comprobado quién era el destinatario final.
“Toda la actividad documental y legal estaba dada entre GIRSA y la Policía Nacional; es más, la transportación del armamento de los almacenes del Ejército lo hace una compañía privada, la cual es custodiada por la Policía y el Ejército”, explicó.
Carrión afirmó que el general en retiro Roberto Calderón actuó conforme a su cargo: “Se reunió en varias ocasiones con la Policía. Era esto conocido por el mando superior (del Ejército)”.
Criticó el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre el desvío de armas nicaragüenses hacia paramilitares de Colombia, porque no existe certeza de que los 3,000 fusiles AK y cinco millones de municiones hayan llegado a la organización Autodefensas Unidas.
Carrión confirmó que en un segundo negocio, posterior a la famosa permuta de armas, el Ejército estaba vendiendo los 5,000 AK que había recibido de la Policía Nacional, como parte de la “Operación Triángulo”, para dar con los responsables del primer embarque.
Sin embargo, la transacción fue abortada porque en Panamá “se comenzó a filtrar la operación de inteligencia” y no porque Calderón haya informado a Ori Zoller sobre las pesquisas, aclaró.
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