Presión alta enemigo silencioso

Entre los factores de riesgo para desarrollar la enfermedad figuran la edad, el género, herencia, pastillas anticonceptivas y en algunos casos el embarazo La hipertensión (término médico que significa presión alta), es la enfermedad más común de los países industrializados y la causa más frecuente de enfermedad del corazón (infarto) y accidente vascular cerebral (stroke). […]

  • Entre los factores de riesgo para desarrollar la enfermedad figuran la edad, el género, herencia, pastillas anticonceptivas y en algunos casos el embarazo

La hipertensión (término médico que significa presión alta), es la enfermedad más común de los países industrializados y la causa más frecuente de enfermedad del corazón (infarto) y accidente vascular cerebral (stroke).

La hipertensión se presenta más frecuentemente en los hombres.

La presión arterial se crea cuando el corazón impulsa la sangre hacia las arterias de todo el cuerpo. Es la fuerza de la sangre ejercida en las paredes arteriales.

En el 95 por ciento de los casos de hipertensión la causa es desconocida y se le llama hipertensión arterial primaria o esencial. Sólo en el 5 a 10 por ciento de los casos es posible realizar un diagnóstico preciso de la causa de hipertensión como en enfermedades de los riñones, padecimientos del corazón o del sistema nervioso y tumores de las glándulas adrenales.

La lectura de la presión arterial tiene dos números (120/80), la primera cifra (120) es la medida de la presión de expulsión de la sangre del corazón al sistema arterial, la segunda cifra (80) o presión arterial diastólica, es la medida de la presión de la sangre cuando el corazón está en la fase de llenado.

La presión arterial normal en un adulto es de 120/80. La cifra de 140/90 se considera el límite normal. Un paciente con una medición de 200/110 necesita atención médica inmediata.

A la hipertensión se le da también el nombre de enemigo silencioso porque en los inicios de la enfermedad no se producen síntomas y el paciente tiene presión alta sin saberlo.

El paciente con presión arterial alta fuerza al corazón a trabajar más allá de su capacidad, al tratar de vencer la resistencia aumentada de los vasos arteriales. Este factor puede producir daño arterial, del corazón, ojos y riñones.

Síntomas

Los síntomas se presentarán por lo general cuando algún órgano ha sido dañado. El paciente hipertenso no tratado presenta un riesgo mayor de desarrollar a edad temprana insuficiencia cardíaca, infarto del miocardio, infarto cerebral, insuficiencia renal y accidentes vasculares en la retina del ojo (sangrado).

Otros factores asociados con el padecimiento son obesidad, diabetes, estrés, fumado, inactividad física, alimentación con alto contenido de sal, niveles elevados de lípidos en sangre (colesterol), alcoholismo e insuficiencia de minerales (potasio, calcio y magnesio).

La presión alta por lo general se diagnostica en un examen general de rutina. Se incluirá el recuento hemático (examen de sangre) completo, valores de colesterol, ácido úrico, urea y creatinina, glucemia (azúcar en sangre), análisis de orina, y electrocardiograma.

Tratamiento

El tratamiento se iniciará analizando los resultados del examen físico y de laboratorio, que determinarán las medidas inmediatas a seguir.

A menos que el paciente presente cifras muy elevadas de presión arterial, el tratamiento se iniciará con cambios en la alimentación con mejor nutrición, disminución de la sal, grasa y control del peso. Se recomienda suspender el cigarrillo y la ingesta de bebidas alcohólicas en exceso.

El paciente debe de iniciar una rutina de ejercicio aeróbico como la caminata, dos a tres veces por semana por espacio de 30 minutos y si es posible iniciar ejercicios de relajación controlada (casete) o rutinas de yoga.

Si la presión continúa elevada se recomendarán drogas antihipertensivas como diuréticos, bloqueadores beta drenérgicos, drogas que disminuyan la frecuencia cardíaca, bloqueadores de los canales del calcio y otras.

El tratamiento antihipertensivo debe de tomarse para toda la vida, ya que el padecimiento por lo general no se cura.

El suspender el tratamiento abruptamente y sin consultar con el médico tratante, puede tener consecuencias graves para algunos pacientes.

El control médico eficaz de la hipertensión es el único medio de prevención de las complicaciones de la enfermedad.

Especialista en salud femenina.  

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