Ariel [email protected]
La lectura de los artículos del Dr. León Núñez es algo que produce curiosidad, sobre todo por el aceitado ambiente de provincia y ligereza mental que siempre le inyecta a sus escritos, con lo que evidentemente no deja de imprimirle cierto sello de bucolicismo y figuración rural. Pues bien, en el último de ellos, “De los ministros”, pensé que se trataba de una sugerencia sobre la reducción del Estado, ahora que existe una política sana de austeridad gubernamental. Sin embargo, y espero que los señores del Fondo Monetario Internacional, no tomen en serio sus sugerencias, puesto que además de burlarse en este caso de dos ministros, (Norman Caldera, Canciller de la República y Pedro Solórzano, de Transporte), ¡deja caer la piedra para que se creen dos ministerios más!
En el artículo en mención, expresa que a Caldera se le debería crear el Ministerio de “asuntos genealógicos”, dada la pasión que esta ciencia despierta a fondo en dicho ministro; mientras que a Solórzano le receta uno de “fiestas patronales” para que rescate de cada pueblo al émulo de Charlon Heston mediante las carreras de carretones que realiza en el Ben Hur. Ridiculizando a ambos en todo caso. Y dándole continuidad a lo que viene a ser un rasgo típicamente establecido en su libro “El Síndrome del Figureo” publicado por el Banco Central de Nicaragua años atrás.
Confieso nuevamente que esperé leer algo así como una sugerencia acentuada en parámetros jurídicos, con temas vinculados al acontecer nacional, sobre todo viniendo de una persona con largos años de estudios en España y con una sólida formación literaria, como es el caso del referido amigo León, de quien me extrañó el haber caído en afirmaciones simplificadoras y burdas.
¿Acaso el conocer el origen y evolución de nuestras más importantes familias, es un obstáculo para dirigir la política exterior de Nicaragua? ¿Acaso se desconoce que en muchos países sobre todo de Europa, es muy frecuente que funcionarios de Estado se caractericen por dominar una o más disciplinas intelectuales, como son la genealogía y la heráldica, entre otras? Existen casos, como el de los ex presidentes de Francia, Francois Miterrand, que dominaba ampliamente la literatura. O el otro, el de George Pompidou, quien llegó a escribir una antología de la poesía de su país, en medio de su ajetreada agenda en el Eliseo.
Incluyo en estas observaciones, la injusta apreciación que también se hace a Solórzano, un joven líder de la política nacional a quien en el artículo se identifica como a un farandulero cualquiera, por haber organizado un espectáculo como el Ben Hur, que podrá tener sus incorrecciones, pero que ha venido a llenar vacíos de recreación masiva y además, a llevarle premios que han mejorado las condiciones de vida de muchos honorables carretoneros.
Estas prácticas descalificadoras el Dr. Núñez las viene ejerciendo desde el gobierno de la Sra. Violeta de Chamorro, desfigurando en aquel tiempo la imagen del ingeniero Antonio Lacayo. Y ya no se diga de la grotesca caricaturización, hecha al Dr. Iván Escobar Fornos, una persona unánimemente apreciada por la ciudadanía por sus dotes de honradez y profesionalismo.
Independientemente del reconocimiento a la indiscutible ironía establecida en los artículos del Dr. Núñez, me permito también establecer que así como no estoy de acuerdo con el trato que mediante artículos como el referido, se les da a representantes de las capas políticas y dirigenciales del país, tampoco lo estoy con el que le da a sus vecinos y paisanos de Acoyapa, a quienes denomina “analistas políticos”, pues la calificación establece una abierta subestimación y una insólita falta de valentía pública impresa, al poner en boca de otros, el aguijón punzante del figureo propio.
El autor es escritor y periodista.