- El inversionista Roland Howard dice que al descubrir el baúl “primero sentí alegría después miedo” porque temió a una maleficio de los piratas
- Aseguró que duplicará la recompensa en 20 mil dólares a quien dé información sobre el paradero y gratificará con 50 mil al que lo entregue
Sergio León C.CORRESPONSAL / [email protected]
Roland Howard Parchtment, salió de Nicaragua hacia los Estados Unidos a los 21 años de edad, como un boxeador profesional. Estando en ese país, según refiere, se retiró del boxeo por un accidente automovilístico y se dedicó al negocio de venta de ropas y joyas en Houston, Texas.
De ese Estado se trasladó a Florida en 1985 y estableció el primer negocio de agencia de empleos.
“Comencé mi negocio con cinco personas el primer día. A los dos años ya tenía un personal superior a las 500 personas. Mis ingresos eran entre 67 mil dólares y 125 mil semanal. En 1991, la agencia más grande de empleos de los Estados Unidos me propuso venderle mi negocio por la cantidad de 13.7 millones de dólares. Ahora estoy aquí en mi país, retirado”, afirmó Howard Parchtment.
LA PRENSA tuvo conocimiento a través de una persona cercana a Roland Howard Parchtment que éste habría contratado a un brujo originario de Haití para que viniera a Bluefields a ayudarle a dar con el paradero de un tesoro perdido. “El brujo ya viene en camino y él le ayudará a encontrar el cofre”, afirmó la fuente.
Visitamos al afortunado Roland Howard, en su casa de habitación que cita en el Barrio Fátima, de Bluefields, propiamente detrás de la Gruta de la Virgen del Fátima.
Ante nuestras primeras inquietudes sobre el supuesto tesoro encontrado en su propiedad, Howard nos salió al paso diciéndonos: “Aumento la recompensa a quien me dé información sobre el paradero del cofre que me robaron. Ahora doy 20 mil dólares sólo por la información y 50 mil para quien me lo regrese”, aseguró.
— ¿A qué se dedica?
— Me dedico al préstamo de dinero sobre hipoteca y también me dedico a la primera fase de la construcción de mi hotel.
— ¿ Hace cuánto regresó a Nicaragua?
— Primeramente vine en Julio del 2001, me fui en agosto, regresé en septiembre, pasé un mes aquí, me fui en octubre, retorné aquí en noviembre del 2001, y en diciembre compré el terreno en Pancasán al señor Carlos Eddy Monterrey.
— ¿Cómo nace la idea de construir un hotel en el Barrio Pancasán?
— Al venir a Bluefields después de 25 años, estuve viviendo en los hoteles Tía Irene, South Atlantic y Caribean Dream, y observé en varios turistas sus quejas sobre las malas condiciones y atenciones.
— ¿Cuánto le costó el terreno donde construirá el hotel?
— 12 mil dólares.
— ¿Tenía idea de que en el terreno que compró había un tesoro?
— En lo absoluto, Carlos Eddy me enseñó dos terrenos ese día y estaba indeciso en comprar el que ocupa Balto Amador, pero me decidí por éste.
— ¿Qué impresión te causó ver el tesoro?
— Es un sentimiento que no se puede describir, es algo único, primero sentí alegría después miedo porque el señor con quién estaba me dijo que podía ser cuestiones de los piratas y podía tener algún tipo de maleficio.
— Hay quienes dicen que cuando se cavan los pozos, a como usted lo hizo, es porque tuvo un sueño. ¿Usted tuvo algún sueño de tesoros para cavar el tanque séptico sin haber iniciado la construcción de su hotel ?
— En lo absoluto, solamente sueños de tener un buen hotel.
— Existen testigos que aseguran que desde diciembre del año pasado te han visto haciendo hoyos en el sector de Santa Matilde, de noche y con linterna en mano ¿qué hacías?
— Eso es muy sencillo, mis trabajadores no querían trabajar de día porque había mucho sol, entonces decidieron trabajar de noche porque con el sereno se toman sus traguitos tranquilamente. Además solamente trabajaban tres días a la semana.
— ¿Además de usted, otras personas vieron el baúl?
— Solamente Rufino Waggon Bent, que era el jefe del trabajo y ahora la persona que lo tiene en su poder, la que me lo robó.
— Cuando vio el tesoro ¿por qué no se lo llevó en ese momento?
— Ya había hablado con Waggon y él me aseguró que si lo tocaba podía haber algún maleficio y me podía morir.
— Hay quienes consideran que si hubieran encontrado el baúl lleno del tesoro, se hubieran quedado a dormir con él, no lo hubieran abandonado a como usted lo hizo ¿qué opina?
— Estoy de acuerdo. Pero mi acompañante no quiso, yo hasta le ofrecí la mitad y me dijo que no, que esto era mío. Él me dijo ‘dame algo’ y yo le dije 100 dólares, y él me contestó que estaba bien.
— Mucho se comenta en Bluefields que el supuesto tesoro está en tu poder. ¿Qué hay de cierto?
— Yo también he escuchado eso (se ríe jocosamente). Ojalá que fuera así, eso no puede ser porque primeramente el señor me había dicho que no lo podía tocar porque los dos lo habíamos visto.
— ¿Pero él vio el tesoro?
— No, solamente la caja, con solamente eso, si él lo hubiera tratado de sacar, él podía morir y si yo llegaba de noche a tratar de sacarlo algo me podía pasar.
— ¿Qué espera de las autoridades?
— Estoy esperando que las autoridades hagan todo lo que puedan para tratar de recuperar esto, para que la gente mire y toque lo que yo encontré.
VALOR DEL TESORO
Roland Howard Parchtment refirió que al contarle por teléfono a su hermano radicado en EE.UU. sobre el impresionante hallazgo del tesoro en Bluefields, éste estimó que lo encontrado podría tener un valor aproximado a los 25 millones de dólares.
Según Howard, el baúl contenía lingotes de oro, billetes de dólares de denominaciones de 500 y 1000, con la efigie de Lincoln; joyas con diamantes y rubíes, entre otras riquezas.
El extraño hallazgo ocurrió el 22 de enero, aproximadamente a las cuatro y treinta de la tarde, en el sector de Santa Matilde, del Barrio Pancasán, cuando Howard construía un tanque séptico, lugar donde, según sus palabras, construirá “un grandioso hotel turístico”.
Howard sostiene que mantiene y duplica la recompensa. “A quien me dé información del paradero del tesoro le entregaré la cantidad de 20 mil dólares y al que se me lo robó, si me lo entrega intacto a mí o a la Policía, le daré 50 mil dólares”, aseguró.