- PLC le da todo su apoyo y aludido reafirma que actuó limpiamente
Xiomara Chamorro yConsuelo [email protected]
El encargado de Asuntos Públicos de la Embajada de Estados Unidos en Managua, Michael Stevens, confirmó ayer que el ex ministro de Gobernación, René Herrera, efectivamente consultó a esa sede sobre algunos aspectos del contrato inicial sobre la venta de las armas.
La confirmación de Stevens sobre el tema aclara dudas sobre la participación del diputado Herrera en este escándalo, quien ayer recibió el apoyo del Partido Liberal Constitucionalista al que representa en la Asamblea Nacional.
“Efectivamente hice la consulta con el entonces embajador de los Estados Unidos Oliver Garza, en vista de que GIR S.A. mencionaba en sus negociaciones con la Policía Nacional que pensaba utilizar (los fusiles) como armas de colección o de cacería, y uno de los requisitos que le habíamos colocado a GIR S.A. era que (solamente entregaríamos) el rifle sin cargadores, de manera que pudieran sufrir esa adaptación”, relató Herrera al defender ayer su participación en estos hechos.
“Mi actuación fue clara y dada a conocer a quienes debía, no me siento implicado ni estoy haciendo cuentos. Respaldo las declaraciones que ha dado el primer comisionado Franco Montealegre en relación a la actuación que tuvimos. Nunca hubo nada oculto, nunca hubo nada indebido, actitud maliciosa o voluntad de engañar absolutamente a nadie, se hizo todo conforme las leyes de la República y conforme los mejores intereses de la Policía Nacional y del país. No se plantearon situaciones, que si posteriormente ocurrieron, no ocurrieron bajo mi mandato como ministro de Gobernación”, ratificó.
UN ACUERDO DE INTENCIÓN
Herrera declaró que no se considera implicado en el escándalo porque aparece mencionado por su condición de ex ministro de Gobernación y deslindó su responsabilidad por la venta irregular de armas, alegando que en su período de Ministro de Gobernación únicamente se negoció un acuerdo de intención de la transacción de las armas, ejecutada después que abandonó su cargo el 30 de septiembre de 2000.
Herrera defendió la actuación de las autoridades policiales —cuyo titular en ese entonces era el comisionado Franco Montealegre— porque le informaban de todas sus acciones de forma “clara, objetiva y transparente”.
Recordó que Montealegre le planteó la necesidad de deshacerse de un excedente de armas de guerra para sustituirlas por armas cortas, además que le comunicó que habían recibido una oferta de permuta propuesta por la empresa GIR S.A. para otorgarles pistolas Jericó y subametralladoras UZI a cambio de los fusiles AK.
Aclaró que en ningún momento se mencionó que en la transacción estaría involucrada Panamá, su policía, organización u otro país.
“Nosotros le damos el respaldo pleno al doctor Herrera porque nos hizo una explicación completa de todo esto que se dio a raíz de la venta de las armas. El doctor Herrera es un hombre confiable y descartamos totalmente que él esté implicado en tráfico de armas. Tenemos una confiabilidad absoluta al doctor Herrera”, declaró el presidente del PLC, Jorge Castillo Quant.