La guerra contra la basura

El problema de la acumulación desmedida y del mal manejo de la basura es eminentemente cultural, pero también de administración pública, tanto a nivel municipal como de Gobierno Central. De manera que la solución de este grave problema es también cultural y ante todo educativa, pues en la educación se basa todo el sistema de convivencia y no sólo político sino también ambiental.

Pero la educación no lograría nada en este caso si no se le respalda con medidas administrativas y coercitivas como vigilancia, multas, e inclusive, ¿por qué no?, en casos extremos hasta encarcelamiento.

En este sentido consideramos como una excelente noticia la de que la Alcaldía de Managua por fin va a aplicar mano dura a las personas irresponsables que botan la basura donde les da la gana. Pero ojalá que este anuncio no sea otra de tantas buenas iniciativas que se lanzan con bombos y platillos y al poco tiempo se interrumpen y nadie se vuelve a acordar de ellas. Tal fue el caso, por ejemplo, de la limpieza de la Laguna de Tiscapa de Managua, en la que se involucraron inclusive de manera personal el actual alcalde de Managua y los candidatos a ocupar ese apetitoso cargo en las elecciones del 2000, pero al poco tiempo se olvidó y ahora la laguna capitalina está más sucia y contaminada que antes.

El problema de la generación, acumulación y mal manejo de la basura es de dimensión nacional, pero mucho más grave en Managua porque en ésta se concentra la mayor parte de la industria, el comercio, los servicios y al menos una cuarta parte de la población total del país. De manera que la solución del problema de la basura en Managua exige voluntad, esfuerzos y recursos materiales también mucho mayores que en otras partes del país.

Sin embargo, por mucha que sea la cantidad de basura que produce una ciudad es perfectamente posible evitar que se convierta en un grave problema que atenta contra el ornato, contamina gravemente el ambiente y origina múltiples enfermedades, que su vez causan inmensos gastos económicos a las mismas personas y al Estado.

La solución del problema global de la basura por medio de la combinación de medidas educativas y administrativas implica, como se señaló en el reportaje especial de LA PRENSA publicado ayer, por una parte mantener una campaña de convencimiento a la gente de que es en su propio beneficio que no se debe producir basura innecesariamente, que se debe reciclar el uso de todo lo que se pueda, que hay que depositarla en recipientes o bolsas separadas según sea orgánica o inorgánica, que no hay que arrojarla en cualquier parte sino depositarla en los lugares señalados para eso, etc.

Pero ninguna campaña educativa podrá ser efectiva si al mismo tiempo no se induce a la gente a entenderla y apropiarse de ella por medio de sanciones administrativas, como multas que se apliquen de verdad, de manera permanente y sin consideraciones demagógicas de que como la gente es muy pobre se le debe permitir que haga lo que quiera.

Por otro lado, la Alcaldía de Managua pero también las de todas las ciudades del país, deberían tener y ejecutar un plan ambiental permanente, orientado a proteger la higiene urbana, a aprovechar el valor de los elementos que son reciclables y podrían generar una buena cantidad de puestos de trabajo, como se hace con éxito en distintas ciudades de los países más educados y avanzados que el nuestro.

También hay que incluir en el sistema de educación formal, es decir en las escuelas y los colegios, la asignatura de protección ambiental mediante el manejo adecuado de la basura, para que desde niños las personas vayan entendiendo la gran importancia de este asunto.

Finalmente, aunque el tema es inagotable, la Alcaldía de Managua y los gobiernos municipales de las demás ciudades del país, deberían apelar al respaldo y la participación organizada de la ciudadanía, por medio de las asociaciones ambientalistas pero también de manera directa, promoviendo la creación de comités vecinales absolutamente ajenos a intereses políticos, y premiando moral y materialmente a los barrios y vecindarios que se destaquen en el aseo de sus comunidades.  

Editorial
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