- Puede ser el corazón, pulmones, ojos o cerebro
Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/LEó[email protected]
Un promedio mensual de ocho a diez cerdos, de los 1.200 sacrificados en el rastro municipal, son portadores de cisticercosis, que puede afectar diferentes órganos en el consumidor de la carne contaminada, como el corazón, pulmones, ojos o cerebro, y provocar daños irreversibles si no es tratado a tiempo y de la manera debida.
La cisticercosis o “enfermedad del cerdo” que afecta también a los humanos, en León es controlada desde el rastro municipal, donde el veterinario Francisco Quiroz examina la carde del cerdo, y si la encuentra contaminada con “semilla” ordena su destrucción para evitar su consumo.
Además, extiende una constancia al abastecedor, a fin de que pueda recuperar el dinero pagado al vendedor, que generalmente trae los animales desde Waslala, Río Blanco, El Tuma y otros lugares del norte del país.
“La carne es destruida en el incinerador o se le rocía de creolina y es guardada en un cuarto bajo llave. Al día siguiente se le bota en el vertedero municipal para evitar su consumo”, explicó el fiel del rastro, Róger Narváez.
El médico Feliciano Ramón Pacheco Antón, a pesar de que su especialidad no es epidemiología, se refirió a la gravedad de la enfermedad que en León ha cobrado algunas vidas, como la de un trabajador del Minsa hace casi dos años.
VÍA DE INFECCIÓN
Explicó que el quiste entra por los alimentos, y en el proceso los jugos gástricos liberan la “cápsula” y la larva puede pasar por la red circular de la absorción de los alimentos y llegar a los órganos.
Indicó que el daño es mayor en dependencia de la cantidad de parásitos existentes.
Señaló como vías de trasmisión: la carne de cerdo que no está bien cocida, también la infección puede ocurrir por el consumo de vegetales y frutas lavadas con agua de río contaminadas con las excretas, expuestas al aire libre, de una persona portadora de cisticercosis.
Para el médico, los mayores riesgos se encuentran en los municipios, cuyos rastros no tienen un veterinario, y, además, en las carnes de cerdo que se venden sin control del Minsa.
“Mucha gente inescrupulosa que descubre la enfermedad en sus cerdos hace chorizos y chicharrones para la venta. Así, muchas personas adquieren la enfermedad”, advirtió el doctor Pacheco.
Aunque no obtuvimos registros hospitalarios, conocimos que la enfermedad puede ser mortal, y que el tratamiento más eficaz es el que se sigue a partir del uso del antiparasitario “Prazikuantel”.
EFECTOS NOCIVOS
Las personas que sufren de cisticercosis experimentan dolor de cabeza, fiebres, pérdida de la fuerza en piernas y brazos, convulsiones en muchos de los casos, y pérdida progresiva de la visión.