- La religiosidad popular nuevamente se impuso en el tradicional “Tope de los Santos” este domingo, cuando se dio el encuentro entre San Sebastián, patrono de la ciudad de Diriamba y anfitrión de las fiestas con Santiago y San Marcos.
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ [email protected]
La fe y la esperanza puesta en los tres santos: San Sebastián, Santiago y San Marcos, concentra a miles de promesantes y fervientes católicos, quienes acompañan a las imágenes a pie, en un recorrido de siete kilómetros, desde Jinotepe a Diriamba, y también otra buena cantidad de San Marcos a Jinotepe, donde estos dos pueblos topan a sus patronos para ir al famoso encuentro.
La belleza de esta tradición se presenta en la perseverancia de lo ancestral, de lo divino, el colorido de los bailes, el sonar de las marimbas y, sobre todo, la impresionante manifestación de fe de la gente que bajo el sol cumple con sus promesas de rodillas o bailando frente a las tres imágenes.
SANTOS AMIGOS
Este año en ocasión de las fiestas de San Sebastián, patrono de Diriamba, los tres amigos se reencontraron para unirse a la alegría de los diriambinos. Ante el jubiloso saludo de los tres pueblos, los santos amigos se toparon frente a la ermita del municipio de Dolores en horas de la tarde.
Como ya es tradición este acontecimiento reunió a miles de visitantes y familias aledañas que se apostaron desde tempranas horas a la orilla de la carretera para ver pasar la procesión, mientras disfrutan de comidas típicas, al son de las marimbas.
Las imágenes entraron a Diriamba cerca de las 6 de la tarde, sobre un mar de fieles, mientas otros miles las esperaban dentro de la Basílica para dar el grito de ¡Bienvenidos!
TAMBORES DE FE
Entre lágrimas y el ondear de las banderas entraron los tres amigos: San Sebastián, Santiago y San Marcos, a la Basílica de Diriamba, encabezados por el baile del Toro Huaco, Las Inditas y el Gigante. Los tambores ancestrales y el pito que desde antaño da el toque peculiar de esta celebración diriambina, motivan la emoción de los creyentes que entre rezos y reverencias saludan a sus patronos rogándoles un favor para mejorar sus vidas.