Elí Josué BravoCORRESPONSAL COSTA [email protected]
Autoridades del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) y de la Fuerza Pública costarricense, sospechan que la “matanza” de animales realizadas en los últimos días en el río Caño Negro, ubicado cerca del cordón fronterizo con Nicaragua, fue ejecutada por cazadores nicaragüenses.
Mientras efectuaban operativos antidrogas cerca de territorio nicaragüense, oficiales de la Fuerza Pública de Upala, encontraron anteayer esqueletos de unos 500 animales salvajes, muchos de ellos en vías de extinción.
En el hallazgo se identificaron restos de cocodrilos, conchas de tortugas y vértebras de peces en estado de descomposición. “Luego de que la policía nos informó del descubrimiento, hicimos una inspección en conjunto sobre la zona y encontramos dos casas de campaña, y los restos de los animales ya descompuestos, a los cuales ya se les había extraído la carne, y en el caso de los cocodrilos, sus pieles”, explicó Randall Herrera, jefe regional del Minae.
De acuerdo con las pesquisas realizadas por la Policía de Upala, los responsables del exterminio son originarios de la zona sur de Nicaragua que se cruzan ilegalmente a suelo tico, en busca de pieles de cocodrilos y animales cuyas carnes sirven de alimentos, pero no descartan que existan ticos involucrados.
Las sospechas se fundamentan en que cuando se personaron al lugar, detectaron restos de cigarrillos, botellas de cervezas y bolsas de café vacías, con marca y etiquetas de Nicaragua, utilizados por los cazadores.
Al parecer, manipulaban agroquímicos para atrapar con mayor facilidad y en cantidades mayores a los peces del río.
Herrera agregó que, al parecer, los cazadores habían ingresado a territorio costarricense al menos en dos ocasiones durante los últimos treinta días.
La Fuerza Pública ha intensificado el patrullaje en el río Caño Negro y zonas aledañas, principalmente en áreas de conservación de estas especies.
Funcionarios del Minae informaron que se reunirán próximamente con autoridades del Ministerio del Ambiente y Recursos Forestales (Marena) de la zona sur de Nicaragua, con el objetivo de coordinar patrullaje conjunto en franjas fronterizas.