Un gladiador

Edgard Tijerino [email protected]

Cuando trasciendes lo suficiente para dejar ser un hombre y convertirte en una causa, la muerte no puede derrotarte…Sobrevives y persistes.

Un gladiador, capaz de luchar con fiereza sin el menor desgaste y tomando todos los riesgos imaginables en busca de ser consecuente con sus ideales y sus compromisos, eso fue a lo largo de toda su vida, Pedro Joaquín Chamorro.

Tiene razón José Joaquín Cuadra al afirmar que no todos los políticos son corruptos. Pedro Joaquín, desde la llanura, es uno de esos casos excepcionales.

No es necesario bucear muy profundo en los archivos de LA PRENSA, para encontrar, entre los miles de escritos redactados por Pedro en esa máquina bañada de patriotismo, un editorial para cada una de las situaciones caóticas que hemos estado viviendo desde hace largo rato, como si hubiera sido elaborado con un alto grado de precisión, para el momento.

Revisando contenidos y señalamientos por la magia del CD, es fácil comprobar que su pluma funcionó como la espada de D´Artagnan, la honda de David, la piedra de Andrés Castro o la estocada de Ulises, combatiendo a hierro y fuego una corrupción institucionalizada por el somocismo.

Tiene que ser un gladiador quien siempre salió de la cárcel, revitalizado a continuar la lucha, reafirmando su compromiso con los intereses populares, sin importarle morir.

El impacto de su asesinato, estremeció escalofriantemente al somocismo y precipitó una insurrección que no pudo ser controlada por sus propios líderes…Como el Cid, después de muerto, lo vimos al frente en cada batalla sostenida, con su grito de guerra: ¡Nicaragua volverá a ser República!

Lamentablemente, ésa es una deuda que todavía se tiene pendiente con él.

Conocí y trabajé con Pedro Joaquín, convertido en el más grande ícono del periodismo pinolero, en el espejo de firmeza, honestidad y sacrificio en el que todos deseamos vernos reflejados, en el ejemplo de patriotismo que debemos tratar de seguir contra viento y marea.

Para cualquiera, haber sido su amigo, es un timbre de orgullo.

Cabalgó a la orilla del “atrévete, no temas” de Confucio, y su esfuerzo fue lo suficientemente largo y efectivo como para continuar vigente.Y es que el patriotismo es lo único universal, y comienza en casa con el amor a la familia. Quieres una patria engrandecida para tus hijos, pensando en tus padres, comprometido con tu esposa, y luego te extiendes a los amigos y todo lo que te rodea.Sólo entonces alcanzas un verdadero significado, y te obliga a ser exigente al máximo con vos mismo, a pelear como un gladiador.

Tuvo Pedro, la ventaja de poder disponer de un medio de difusión poderoso y propio para ir a fondo de acuerdo con sus principios.Cuántos de nosotros hubiéramos utilizado “ese lujo” para meternos descalzos entre las brasas fajándonos por una patria mejor, por la posibilidad de construir una república.

Fue algo formidable que vio la vieja raza, diría el poeta.  

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