Luis Sánchez [email protected]
Comencé a relacionarme con el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, de cuyo asesinato se cumplen hoy 25 años, más o menos en junio de 1970, cuando yo era primer secretario del Partido Socialista Nicaragüense (PSN) y este coincidió con los esfuerzos que estaban haciendo otros grupos políticos a fin de crear una amplia alianza que luchara cívicamente por el establecimiento de un gobierno democrático y pluralista en Nicaragua.
El entonces nuevo liderazgo socialista que había sido electo a principios de ese mismo año, acogió los criterios democráticos y pluralistas que venía planteando el doctor Chamorro Cardenal, particularmente después de la desafortunada experiencia de la alianza electoral libero-conservadora que participó en la elección presidencial de 1967, con la candidatura del doctor Fernando Agüero.
De manera que con el partido Acción Nacional Conservadora (ANC), que fue organizado y lo encabezaba el doctor Chamorro; el Partido Liberal Independiente (PLI) y el Partido Social Cristiano Nicaragüense (PSCN), el PSN formó parte de la Coalición Opositora Nacional (CON), cuyo líder era PJCh; sólo que la participación de los socialistas no fue pública, porque algunos creían que era mejor así por los arraigados y generalizados prejuicios ideológicos que había entonces en la sociedad nicaragüense.
Pero la CON no duró mucho, porque uno de los partidos miembros rechazó el interés y la propuesta del doctor Chamorro, de que ingresara a la alianza el Movimiento Liberal Constitucionalista (MLC), que había sido creado por el doctor Ramiro Sacasa Guerrero (el mismo MLC que bajo el régimen sandinista se transformó en el actual Partido Liberal Constitucionalista), lo que precipitó a la coalición pluralista en una crisis de mortales consecuencias.
Después, PJCh encabezó la organización y las actividades de la Unión Democrática de Liberación (UDEL), en la que ya el PSN participó públicamente. Como se sabe, UDEL fue la mayor realización del ideal democrático y pluralista del doctor Chamorro, pues como él decía era el embrión de la República democrática y pluralista que habría de establecerse en Nicaragua.
En las relaciones personales que entablé con el doctor Chamorro durante las actividades de UDEL, aprendí a respetarlo y a compartir sus ideales y planteamientos políticos casi en su totalidad. Inclusive, a pesar de las diferencias ideológicas que teníamos en esa época (y que para cuando lo asesinaron se habrían disipado por completo), me convertí en uno de sus principales partidarios, y de sus defensores cuando en UDEL había que enfrentar los ataques e intrigas de los adversarios abiertos y solapados de PJCh.
Es más, estoy convencido de que la sólida formación democrática que me enorgullezco de tener ahora, después de que deseché el marxismo-leninismo, se la debo al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien, como se puede apreciar en sus abundantes escritos y discursos, no sólo era un demócrata moderno y pluralista, sino que también sustentaba las posiciones de un verdadero socialismo, humanista, libertario y cristiano.
Al doctor Chamorro Cardenal le agradezco para siempre que me ayudara a abandonar la absurda posición de que por un lado rechazaba a la dictadura somocista (dictadura de derecha), pero por otra parte abogaba por la imposición de una “dictadura del proletariado” (dictadura de izquierda).
“O sos demócrata y libertario en un sentido integral, o simplemente no lo sos”, me dijo el doctor Chamorro. Y gracias a él aprendí y reconocí desde entonces esa gran verdad.