José L. Flores [email protected]
El 26 de diciembre recién pasado, viajando de Peñas Blancas hacia Managua, había pagado mi pasaje de 40 córdobas. A la altura de Masaya, el ayudante del cobrador del bus me dijo: — “Señor, Ud. debe pagar 20 córdobas por la maleta que trae”. Me sorprendió su petición, que tenía más carácter de una “orden”. Y luego, me amenazó: “Si quiere que se la entregue; y si no paga no se la entrego”. Esto me sorprendió mucho más. Yo venía de Chile ese día, y no podía creer tanta prepotencia, informalidad, y la amenaza de extorsión con amenaza de robo.
Entonces le solicité al conductor que se detuviera donde hubiera un puesto de policía. Y así lo hice, en la garita de policía que está saliendo de Masaya, hacia Managua. Allí había tres policías a las 4:30 de la tarde de ese día. Les expuse mi situación, y ellos inmediatamente se pusieron a favor del ayudante del cobrador de dicho bus. Yo no lo podía creer. Y exclamé: “Señores, cómo Uds. se pueden poner a favor de este señor que me está cobrando algo indebido, porque dicha maleta es de mis objetos personales”. A dichos funcionarios públicos les solicité su nombre porque tienen la obligación de entregarlo a un ciudadano que se los solicita, y no quisieron dar sus nombres, si anotaron el mío, una vez que me solicitaron mi documentación personal.
Y allí me quedé; aunque había pagado mi pasaje hasta Managua. El bus siguió su ruta, y los policías se me quedaron viendo desde su garita, mientras yo estaba a la orilla de la carretera, pidiendo información a otros ciudadanos nicaragüenses para tomar otro bus hacia la terminal de Managua.
La conducta de los tres policías nicaragüenses no ha sido la correcta y su proceder desprestigia al país.
Consulté a tres trabajadores de transporte, y todos me informaron que se trataba de un claro abuso de parte del personal que trabaja en ese bus, cuyos datos están en el cuaderno de anotaciones de la policía mencionada, de ese lugar, y de ese día.
Sociólogo.