Roberto Sánchez RamírezEspecial para LA [email protected]
A mediados del siglo XIX, Managua limitaba al Norte con el lago Xolotlán, al sur con los terrenos donde estaría el Campo de Marte cerca del actual Centro de Convenciones Olof Palme, al Este el barrio Santo Domingo y al Oeste el barrio San Sebastián. Su población era de unos 10,000 habitantes. La gente se abastecía de agua y peces en el lago a cuyas orillas había una aldea de pescadores.
Las epidemias de cólera que asolaron Nicaragua, 1855 y 1867 en Managua, obligaron a disponer de un terreno para cementerio en las afueras de Santiago de Managua, cuya población y desarrollo aumentó luego de ser declarada ciudad el 24 de julio de 1846 y más al convertirse en capital de Nicaragua el 5 de febrero de 1851. Sin embargo, relatos de viajeros describen que todavía para 1850, según el francés Félix Belly, “Managua no es más que una gran aldea que ocupa una media legua cuadrada de superficie con cuatro o cinco iglesias y casas desperdigadas que se pierden en los montes vecinos”.
Durante los gobiernos del presidente Tomás Martínez Guerrero y las administraciones de los alcaldes Carlos Aragón, Indalecio Bravo y Nicanor Alvarado se comienza a ordenar el cementerio. En 1865 se inicia la construcción de una ermita con el nombre de San Pedro. Los trabajos estuvieron a cargo del maestro albañil don José Pérez bajo la supervisión de los señores Manuel Espinoza y Faustino Martínez, miembros de la Junta de Caridad. Fue terminada la construcción en julio de 1867.
El 30 de noviembre de 1875, el presidente Pedro Joaquín Chamorro decreta el Reglamento del Cementerio San Pedro, publicado en La Gaceta número 58 del 11 de diciembre de 1875. Debido a que el cementerio era administrado por la Iglesia Católica, se dieron problemas con ciudadanos extranjeros, masones declarados o suicidas que eran sepultados fuera de los muros de los cementerios. Caso famoso fue el de don Enrique Gottel, quien al fallecer el 11 de enero de 1875, hubo que comprar un terreno al norte del cementerio para sepultarlo. Ante esa situación se destinó dicho terreno para cementerio de los extranjeros, inaugurado el 5 de enero de 1885, lo que se superó al ser secularizados los cementerios por decreto de la Asamblea Nacional Constituyente, el 19 de julio de 1894.
Lamentablemente no existen registros del Cementerio San Pedro. No hay libros sobre los enterramientos. Los Registros Civiles en Nicaragua se inician oficialmente en 1879. El libro 0001 del Registro de Defunciones de Managua comienza el 31 de mayo, se perdieron 8 páginas donde estaban asentadas doce partidas, la primera corresponde a la número 13 y está en la página 9, con fecha 23 de junio de 1879, es la de Rosaura Díaz Sánchez, fallecida al año y medio de vida, hija de Marcelo Díaz, de oficio jornalero y Agapita Sánchez, de oficios domésticos.
Otras fuentes para la verificación de la identidad de personas sepultadas en el cementerio están en los libros de matrimonio y nacimiento, encontrándose como datos históricos que el libro 0001 se inició con el “desposorio” el 21 de junio de 1879 de Mercedes Solís, jornalero y de este domicilio y Nicolasa Jirón, de oficios domésticos y natural de Juigalpa. El “desposorio” se celebró ante el Presbítero Julián García por encargo del Señor Cura Presbítero Pedro Abelardo Obregón. Fueron los padrinos Teodosio Chávez y Máxima Chávez. El primer nacimiento inscrito en el Libro 0001, el 3 de junio de 1879 fue el de Domingo Antonio Áreas, hijo de Domingo Áreas, impresor y Josefa Ortega, de oficios domésticos, y natural de Masaya.
Salvo los ataques de cólera, dada la poca población el número de fallecidos no era mucho, en el año 1880 se inscribieron 276. Ya para 1920, el cementerio se extendía más allá de los que es ahora la Avenida Bolívar, los terrenos que ocupa el INSS, los barrios aledaños hasta llegar a la Calle Colón. El 9 de junio de 1922 se cierra oficialmente el Registro del Cementerio San Pedro, en el Libro 1 iniciado el primero de enero de 1922, quedaron registrados 307 entierros.
Los últimos sepultados fueron Dolores Bravo de Flores, Alberto Solórzano Díaz, Mariana de Solórzano, Amelia Z. de Saravia, Evaristo López, Carlos Uebersezig y Celina Rosales Cabezas. Varios de estos restos fueron luego trasladados al nuevo cementerio, llamado indistintamente General, Central y Occidental. El 12 de octubre de 1930 fueron sepultados los restos del ex Presidente José Santos Zelaya López, fallecido en Nueva York el 17 de mayo de 1919, ya que en el Cementerio San Pedro está el Mausoleo familiar conteniendo los restos de varios familiares, entre ellos los de sus padres José María Zelaya y doña Juana López, su hermano Francisco.
Desde 1922 el cementerio quedó en abandono. Junto con el de Granada era de gran valor por sus diferentes y numerosos monumentos. El 5 de junio de 1929 se produce una escandalosa profanación, cuando marinos de las fuerzas de ocupación norteamericana, en estado de ebriedad y en compañía de prostitutas, realizaron una tremenda orgía. El General Augusto C. Sandino logró que el Segundo Congreso Mundial Antiimperialista, reunido en julio de 1929, en Frankfurt, Alemania, publicara una resolución condenando el hecho.
El 31 de marzo de 1931, el terremoto que destruyó Managua, derribó la Ermita de San Pedro y los monumentos más altos. Aumentó el saqueo y el pillaje. Son robadas valiosas piezas esculpidas en mármol italiano de Carrara. Desaparecieron lápidas como las del General Florencio Xatruch, General en Jefe de los Ejércitos Aliados de Centro América que combatieron a Walker en 1856. También la de don Enrique Gottel, el más ilustre de los inmigrantes alemanes, uno de los fundadores del servicio de diligencias para el transporte de carga y pasajeros, periodista, historiador y músico.
Con el crecimiento de Managua, se hace necesario abrir nuevas calles y avenidas, hacer ampliaciones, así que a partir de 1936 se inicia con la Avenida Bolívar y calles, como la 11 de Julio, se hacen grandes exhumaciones y echan los restos en fosas comunes. Muchas familias exhuman los restos de sus deudos. Los restos del Héroe de San Jacinto, Andrés Castro, fueron llevados a una comarca cercana a Tipitapa, ignorándose su destino. Se trasladaron al Cementerio Occidental los restos de ilustres personajes, entre ellos los del Dr. Bernabé Portocarrero Baca, progresista ciudadano; General José del Carmen Díaz y Reñazco, militar y poeta, situados ahora en la entrada junto a los de su hijo el ex Presidente Adolfo Díaz Recinos.
Don Samuel Portocarrero Cardenal, Alcalde de Managua; don José Blen Muñoz, miembro de la famosa compañía de teatro española, cuya mayoría quedó en Nicaragua y fundaron conocidas y estimadas familias; Félix Pedro Zelaya Ramírez, periodista, ministro y diputado, defensor del obrerismo nicaragüense; José del Carmen Bengoechea, ingeniero topógrafo y médico, constructor del primer hospital, Alcalde de Managua, diputado y ministro, General del Cuerpo Médico Militar; Rafael Cabrera Gómez, médico y ministro, importante productor de café; Dr. Adán Cárdenas del Castillo, médico graduado en Italia, diputado, senador, ministro, ex Presidente de Nicaragua; Francisco Huezo Ortega, fallecido a los 22 años, a su temprana edad gran pianista y compositor, hijo de don Francisco Hueso y de doña Josefa Ortega; Dr. Adolfo Altamirano Castillo, diputado y ministro, uno de los personajes más distinguidos del pensamiento liberal.
Durante muchos años, el Cementerio San Pedro dio la impresión de un potrero abandonado. Apenas hace un año la Municipalidad de Managua le dio categoría de parque y estableció vigilancia, aún así grupos de pandillero han continuado el saqueo de las piezas de mármol, al extremo que desapareció uno de los ángeles que estaba en el mausoleo de la familia Zelaya López y los leones del monumento de la familia del historiador José Dolores Gámez Guzmán. A inicios de 1950 el INSS desmembró parte del cementerio, se construyó el edificio, abrieron nuevas calles y avenidas. Se dio otra gran cantidad de exhumaciones y por la prisa y el desorden se perdió la identidad de la mayoría de los restos, entre ellos ilustres escritores, políticos, músicos, filántropos, periodistas y educadores.
El saqueo continuó. El terremoto del 23 de diciembre de 1972 destruyó más los monumentos. El mármol y el granito cayeron de sus bases. El vandalismo aumentó en la medida que creció el valor de los materiales. A partir de 1979 cantidad de esculturas desaparecieron en manos de coleccionistas y comerciantes de antigüedades, se estableció un verdadero tráfico. Al ser robadas las lápidas muchas tumbas permanecen sin ser identificadas, no sabiéndose por muchos años el paradero de algunas que ya han sido plenamente localizadas como las de Gottel, José Dolores Gámez Guzmán, Dr. Manuel Coronel Matus y Gral. Florencio Xatruch.
El 12 de noviembre de 1991, el Consejo Municipal declaró el Cementerio Patrimonio Histórico del Municipio de Managua, se elaboraron planos que incluían los terrenos situados hacia el Este, hasta llegar a la Avenida Bolívar, a fin de convertirlo en un parque de carácter histórico. Lamentablemente siguió en el abandono, invadido por la maleza, convertido en basurero. En julio del 2001, gracias a documentos encontrados en el Archivo Municipal, se inicia un trabajo de investigación verificando un censo que permitió ubicar 782 tumbas y 156 restos con sus nombres y apellidos, fechas y hasta partidas de defunción.
La Asamblea Nacional aprobó en el presupuesto del 2003 una partida de 250,000 córdobas con la finalidad de hacer un estudio para la restauración del histórico sitio. También el Consejo Municipal de Managua incluyó en el presupuesto 800,000 córdobas, en especial para la construcción del muro perimetral.
Se han celebrado actos conmemorando el Día Internacional del Periodista, en homenaje a los periodistas Enrique E. Gottel, de origen alemán y Fabio Carnevalini Cagliero, nacido en Italia, ambos nacionalizados nicaragüenses y de quienes Rubén Darío tuvo elogiosas expresiones. Por gestiones de la Alcaldía de Managua, el Instituto Nicaragüense de Cultura presentó propuesta ante el Presidente Ing. Enrique Bolaños Geyer para que por medio de un Decreto Ejecutivo, el cementerio sea declarado Monumento Nacional. Hasta ahora la burocracia presidencial no ha hecho el trámite a pesar del tiempo transcurrido.
Se ha constituido la Directiva de una Fundación para la restauración y mantenimiento del cementerio, formada en su mayoría por descendientes de personajes allí sepultados. Se procederá a solicitar ante la Asamblea Nacional la Personalidad Jurídica. La Alcaldía de Managua organizó una exposición de fotografías y otros documentos en el propio cementerio, con la asistencia de muchos familiares que visiblemente conmovidos apreciaron los recuerdos de sus progenitores.
Habrá que corregir y aumentar estos datos sobre el Cementerio San Pedro, recobrando así el vínculo familiar y el valor ancestral, no se trata sólo de ubicar restos humanos o restaurar tumbas, sino y sobre todo rescatar su memoria, obra y ejemplo, una parte de nuestra historia nacional.
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