Reflexiones de año nuevo

Ernesto A. Cuadra [email protected]

Estamos en los umbrales de un nuevo año. Se proyecta en la perspectiva la visión de un camino que tendremos que recorrer paso a paso momentos difíciles en el mundo entero, rumores de guerras por varios lados, violencia, terrorismo, escándalos eclesiásticos, políticos, secuestros, tráfico de niños, mujeres, de influencia, drogas, armas. El tiempo gravita pesadamente sobre el espíritu. Muchos se sienten tentados a decir como Jacob: “Pocos y malos han sido los años de mi peregrinación”.

El año que se aleja el hombre no quiere retenerlo y lo despide como al huésped que al marcharse del hogar no deja sino unos recuerdos tristes y experiencias amargas. Al año que se acerca se le tiende sonriente la diestra de bienvenida, esperanzados con la llegada de mejores días y mejores cosas(trabajos, oportunidades, mejores relaciones familiares, mejores ingresos, sueños inconclusos etc.).

Un novelista francés presentó en una de sus incomparables novelas, el caso de una pobre muchacha alucinada de una gran obsesión. Todos los días la pobre alucinada a la hora de ponerse el sol, se hacia vestir de galas nupciales e iba luego al jardín, se sentaba sobre una piedra a esperar al prometido de sus sueños con quien debía contraer nupcias esa misma noche. El sol se ocultaba, la noche llegaba y ella esperaba. Al fin, rendida de sueño, volvía al hogar. Al siguiente día a la misma hora, se hacia vestir esplendorosamente y corría a esperar lo que nunca ocurría.

Así pasó la pobre, toda su vida. Se me ocurre pensar que gran parte de la humanidad se parece a esta alucinada. Al ponerse el sol de un viejo año, viste sus mejores galas y sale a esperar al que nunca llega. El hombre siempre en espera de su felicidad. Pobres, ricos, sabios, ignorantes, hombres, mujeres, niños, todos suspiran por algo mejor. Pero sucede que el blanco de la felicidad, como en el príncipe de la leyenda, nunca está al alcance de esos que la persiguen afanosamente.

Hay si, una felicidad que la tenemos muy cerca, esa es la que nos proporciona la cercanía de Nuestro Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. ¿Qué sorpresa nos reserva el próximo año, con tanta incertidumbre mundial, de la economía, política, social, ambiental, guerras, caos, corrupción, extorsión, etc.?, Pero no importa porque Dios estará con nosotros, si hemos aprendido a confiar en él. Mientras tanto digamos como el Rey Jorge VI de Inglaterra en su hora más aciaga, debemos penetrar en las tinieblas, y poner nuestra mano sobre la mano de Dios, y Él será más que camino y luz para ese camino. ¿Estaremos dispuestos a dejarnos guiar?

Señor te pido con humilde gratitud por habernos concedido el privilegio de vivir un año más al cuidado de tu divina presencia.

Tus bendiciones nos acompañaron al paso de los días. Una jornada está por terminar y comenzar la otra, que pase lo que pase, bendito seas por siempre oh Señor. Si Dios está con nosotros quién contra nosotros. ¿Estamos preparado para el encuentro con el Salvador y Señor Jesucristo? Espero que sí, y si no por qué no le aceptas como tu Señor y tu salvador personal en esta hora. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo, sea con nosotros.

El autor es candidato a Doctorado (en teología, escatología, apologética bíblica)  

Editorial
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