Mala atención

Martha L. Blanco A. Es deprimente la situación de los clientes ante algunos servicios públicos y comerciales. Por ejemplo, el viernes 20 de diciembre visité la tienda “La Revoltosa” para comprar algunos objetos y como es mi costumbre fui directa a buscarlos (pues no me gusta andar de pasillo en pasillo y perder mi tiempo). […]

Martha L. Blanco A.

Es deprimente la situación de los clientes ante algunos servicios públicos y comerciales. Por ejemplo, el viernes 20 de diciembre visité la tienda “La Revoltosa” para comprar algunos objetos y como es mi costumbre fui directa a buscarlos (pues no me gusta andar de pasillo en pasillo y perder mi tiempo). Al tener en mis dos manos los artículos que deseaba y que eran artículos frágiles, me dirigí al mostrador para saldar mi cuenta.

Cuando estaba cerca una señora que también estaba de compras obstaculizó mi llegada, y en ese instante la jovencita del mostrador lo golpeó y me dijo que me apurara pues ya iban a cerrar el local. Estoy segura que ese no es el trato que el cliente merece, porque además de pagar para ser atendido merece respeto.

El cliente que reciba un buen servicio, jamás abandonará o se quejará de la empresa que le sirva eficientemente. Llamo a los gerentes de las empresas para que al clasificar a sus empleados tengan en cuenta las cualidades de cada cual en el puesto que se merece. Tengo en mi poder el nombre de la señorita que me trató tan descortésmente.

  

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