Paul Shin
SEUL/AP.-Corea del Norte prometió ayer construir una “poderosa nación’’ basada en su ejército y desafió las presiones de Estados Unidos para que renuncie a su industria nuclear con fines bélicos.
Corea del Norte sostiene que Estados Unidos se está preparando para atacarla, aunque el presidente George W. Bush dijo el martes que la disputa con la aislada y estalinista nación podrá ser solucionada por medio de la diplomacia.
“No se trata de un enfrentamiento militar. Se trata de un enfrentamiento diplomático’’, insistió Bush.
Las autoridades norcoreanas, en su alocución del Año Nuevo, pidieron a sus compatriotas que se unan bajo “la bandera de una política basada en el ejército’’ para encarar una posible invasión norteamericana. La realidad es que Corea del Norte está sumida en la pobreza y depende de la ayuda exterior para alimentar a su población, que ha padecido ya varias hambrunas. Su principal fuente de alimentos es Estados Unidos a través del Programa Mundial de Alimentos, adscrito a la ONU.
“Estados Unidos se está tornando cada vez más frenético en sus acciones para sofocar (a Corea del Norte), hablando abiertamente de un ataque nuclear preventivo’’, afirmó la alocución, retransmitida por la agencia noticiosa oficial.
La nota, difundida en inglés, no mencionó los crecientes temores internacionales ante la decisión de Pyongyang de reactivar sus instalaciones nucleares de Yongbyon, pero resaltó la importancia de unirse y respaldar al ejército norcoreano.
Además, ante los sentimientos antinorteamericanos que corren estos días por Corea del Sur, las autoridades comunistas pidieron “a todos los coreanos en el Norte y en el Sur y el extranjero’’ que se unan para hacerle frente a Estados Unidos.
“Puede decirse que existe en la actualidad en la península de Corea solamente antagonismo entre los coreanos del Norte y del Sur frente a Estados Unidos’’, agregó.
Funcionarios norteamericanos y surcoreanos han indicado que su alianza sigue sólida pese a los intentos de Corea del Norte de colocar una cuña de separación entre ambos países.
Algunos surcoreanos temen que la disputa nuclear podría ocasionar un conflicto armado en la península coreana, el último frente activo de la Guerra Fría. Más de dos millones de soldados están acuartelados en ambos lados de la frontera coreana, y en Corea del Sur están permanentemente destinados 37.000 soldados norteamericanos.
El presidente electo surcoreano Roh Moo-hyun, que ganó los comicios del 19 de diciembre ayudado en parte por el creciente sentimiento antinorteamericano, advirtió el martes que no debe “seguirse a ciegas la política norteamericana’’.
“Estados Unidos debería consultar plenamente con Corea del Sur, en lugar de adoptar unilateralmente decisiones y esperar luego que Corea del Sur las siga’’, afirmó Roh, que en febrero iniciará un mandato de cinco años.
Roh respalda la política de “claridad’’ del presidente saliente para continuar el diálogo con Corea del Norte, la única solución viable, según sus seguidores, para solucionar por medios pacíficos el conflicto nuclear.