Como uno de sus últimos actos, el presidente Fernando Henrique Cardoso condecoró con la Orden del Mérito Cultural, al cantante Roberto Carlos.

Sentimientos encontrados en el adiós a la era Cardoso

Brasil es más democrático, su economía más moderna, pero la pobreza y la violencia en las ciudades son una constante pesadilla de los ciudadanos Guido Nejamkis BRASILIA/Reuters.-Fernando Henrique Cardoso, el hombre que ejerció durante más tiempo la presidencia de Brasil, dejará el poder el miércoles con un contradictorio legado: su país es más democrático y […]

  • Brasil es más democrático, su economía más moderna, pero la pobreza y la violencia en las ciudades son una constante
    pesadilla de los ciudadanos

Guido Nejamkis

BRASILIA/Reuters.-Fernando Henrique Cardoso, el hombre que ejerció durante más tiempo la presidencia de Brasil, dejará el poder el miércoles con un contradictorio legado: su país es más democrático y abierto al mundo que nunca pero carga una pesada deuda y la violencia en las calles no para de crecer.

Senador, canciller, ministro de Hacienda y luego presidente de Brasil, el sociólogo Cardoso concluirá el 1 de enero sus dos mandatos consecutivos dejando un país muy diferente al que comenzó a gobernar en 1995.

Respetado internacionalmente pero a veces criticado puertas adentro por sus políticas económicas liberales, Cardoso entregará el poder a los 71 años, con su gestión aprobada por la mayoría de los analistas políticos, pero rechazada por muchos ciudadanos.

“Yo diría que los brasileños, en general, viven mejor hoy que ocho años atrás’’, dijo Christopher Garman, analista político de la consultora Tendencias. “Hubo enormes beneficios para la población gracias a la baja de la inflación’’.

Pero Erinaldo, un joven de 27 años que vive en las afueras de Brasilia, no comparte la visión del analista.

“A mí no me gustó el gobierno de Cardoso. Creo que a él no le importan los problemas sociales de Brasil. Hay mucho desempleo’’, dijo, aunque reconoció que su situación personal mejoró en los últimos años.

Cardoso, un socialdemócrata que debió exiliarse durante la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, llegó a la Presidencia venciendo en 1994 al hombre a quien le entregará el mando el miércoles, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.

Cardoso consolidó en su primer gobierno el Plan Real de estabilización, lanzado en 1994 cuando era ministro de Hacienda.

El plan permitió doblegar la inflación del país, que había superado el 2,400 por ciento en 1993.

Reelegido en 1998, Cardoso profundizó las privatizaciones de empresas estatales, un hecho que, en algunos sectores, provocó una explosión de demanda de nuevos usuarios.

Los brasileños, acostumbrados a esperar años para conseguir un teléfono, fueron testigos de un cambio que permitió un crecimiento sin igual en la historia de las comunicaciones en el país y que hizo que el servicio de telefonía se volviera casi universal.

PORTAVOZ DE LAS NACIONES DEL SUR

Activo en asuntos de política exterior, Cardoso ejerció como ningún otro mandatario la diplomacia que convirtió al país en uno de los portavoces autorizados de las naciones en desarrollo en temas como subsidios agrícolas y propiedad intelectual.

Además, colocó a Brasil en una posición de liderazgo en América del Sur, región en la que la estabilidad política y la relativa calma social brasileña contrastan con la de muchos de sus vecinos como Argentina, Venezuela, Paraguay o Colombia.

“En los años 80, Brasil era visto como un reformador tardío y a menudo era comparado con Argentina y Venezuela, que por entonces tenían un sistema político más consolidado. La situación cambió. Los avances parecen ser más duraderos’’, dijo Garman.

En otras áreas, como la energía, y pese a privatizar la mayoría de las distribuidoras, el país enfrentó en el 2001 una crisis que llevó a un racionamiento eléctrico, que afectó políticamente al gobierno y perjudicó el crecimiento.

Para la analista Tereza Cruvinel, columnista del diario O Globo, la frontera entre un gobierno reformista –el primero de Cardoso– y una administración concesiva a sus aliados centristas y conservadores –el segundo período–, fue la aprobación de la reforma constitucional que habilitó la reelección presidencial.

LOGROS Y CUENTAS PENDIENTES

-De hecho, tras las elecciones de 1998, en las que volvió a derrotar a Lula, Cardoso atravesó el peor momento en sus ocho años en el Palacio del Planalto, tras la devaluación de la moneda a comienzos de 1999.

-La popularidad del presidente decreció entonces en relación directa con el aumento del desempleo, que alcanzó su nivel más alto desde la implantación del Plan Real.

-El sociólogo que gobernó Brasil ocho años seguidos, no puede exhibir como un logro el haber convertido a su país —uno de los peores en distribución del ingreso— en una nación más justa, aunque sí puede mostrar avances en cuestiones educativas.

-Más niños que nunca en la historia van a la escuela en Brasil, lo que no impidió, sin embargo, un aumento de las diferencias en el nivel educativo entre

-En la contradictoria herencia de Cardoso también aparecen avances en la reducción de la mortalidad infantil, el combate al sida y el control del gasto público.

-Sin embargo, la violencia creció en las grandes ciudades del país y la deuda pública se duplicó en relación al Producto Interno Bruto (PIB), un peso que deberá cargar el gobierno de Lula.

-La plena libertad y la estabilidad política también han sido marcas indelebles de los dos mandatos de Cardoso.   

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