- Su ex marido hipotecó la casa, se llevó el dinero y le heredó la deuda
José Adán Silva [email protected]
Una madre de dos menores de edad de la ciudad de Jinotega denunció ante este diario que está a punto de perder su casa de habitación, luego que su ex marido la hipotecara y huyera del país dejándole una deuda de 20 mil dólares con el extinto Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic).
Claudia García Altamirano es la denunciante del caso, quien no sólo señala a su ex marido Ariel Aráuz Herrera como el principal causante de su tragedia familiar, sino que también señala a la juez del Distrito de lo Civil de Jinotega, Adriana Molina, y al abogado Yalí Molina —quien es miembro de la Junta Liquidadora del Banic y tío de la juez Molina— de haberse puesto de acuerdo para venderle la propiedad a otra persona, quien resultó ser familiar de la juez y del abogado.
Según doña Claudia García, su ex marido hipotecó la casa por 20 mil dólares ante el Banic, una vez que se había divorciado de ella. Dice la señora que cuando quiso inscribir la casa a nombre de sus hijos, se dio cuenta de que ya la casa estaba por ser embargada. De inmediato quiso recuperarla, pero cuando supuestamente quiso pagar la plata, se dio cuenta de que la misma ya había sido vendida a Andy Altamirano García, tío de la juez y familiar cercano del abogado del Banic.
Ella sospecha que Altamirano compró la casa por influencias de la juez. Las acusaciones no sólo son rechazadas tajantemente por las partes aludidas, sino que argumentan que ni siquiera estaban al tanto de la hipoteca de la ahora afectada señora.
“Hay anomalías en esa venta , que se hizo amarrada entre esta familia…, por eso solicito que se me ayude y no se permita el desalojo de mis hijos de la casa que en derecho nos corresponde”, dice la afectada, agregando que está dispuesta a pagar la deuda, a pesar de vivir del negocio de una pulpería.
ABOGADO: SON MENTIRAS BASADAS EN LA DESESPERACIÓN
Sin embargo, según el doctor Molina, señalado por la señora García como parte de la trama para despojarla de su casa, todo lo dicho por la afectada son mentiras basadas en la desesperación por perder su vivienda.
Molina explicó que cuando él llegó a la Junta Liquidadora del Banic no sabía si la mencionada señora debía o no; asegura que él ni siquiera trabajaba para el Banic cuando ella, o su marido, se adeudó con el Banic.
Igual ocurre con la juez Adriana Molina, quien fungía como Juez del Crimen cuando a ella se le embargó la casa en el juicio del Banic. Además, la juez Molina alega que se desprendió de los casos que la afectada interpuso ante su autoridad, y se los pasó a su suplente, Janeth Castro, para evitar juzgar en actos donde intervengan familiares cercanos.
No obstante, doña Claudia ha recusado a la juez ejecutora por haber sido antes su abogado director en el mismo proceso, mientras asegura que la juez Molina, ya habiéndose desprendido del caso, firmó el oficio ordenando al jefe policial departamental el auxilio policial para el juez ejecutor que realizará el desalojo.
La orden de desalojo contra la señora García y sus hijos, de siete y once años, podría darse en cualquier momento.