La feroz guerra entre Chávez y sus adversarios

El polémico gobernante fue derrocado el 11 de abril pero volvió al poder en 48 horas Giovanna Ferullo M. Caracas/EFE.-El presidente Hugo Chávez ha superado este año un golpe de Estado, tres huelgas generales y gran número de multitudinarias protestas en una lucha sin cuartel de la oposición venezolana cuyo final todavía está por decidirse. […]

  • El polémico gobernante fue derrocado el 11 de abril
    pero volvió al poder en 48 horas

Giovanna Ferullo M.

Caracas/EFE.-El presidente Hugo Chávez ha superado este año un golpe de Estado, tres huelgas generales y gran número de multitudinarias protestas en una lucha sin cuartel de la oposición venezolana cuyo final todavía está por decidirse.

La confrontación política más feroz que haya vivido Venezuela en su historia democrática, tras la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958), ha arrastrado a la Fuerza Armada Nacional (FAN) y amenaza gravemente la vital industria petrolera del país, el quinto exportador mundial de crudo.

La estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) está a las puertas del colapso por su casi total paralización desde el 4 de diciembre, cuando parte de su gerencia y varios capitanes de su flota mercante se unieron a una huelga indefinida opositora que comenzó dos días antes.

El paro general es el tercero que organizan este año las cúpulas sindical y patronal, los partidos tradicionales, y varias asociaciones civiles, aliados en la Coordinadora Democrática.

La huelga, con un seguimiento mínimo a nivel comercial, sólo será levantada cuando Chávez renuncie, o acepte celebrar elecciones anticipadas, un mecanismo no previsto en la Constitución.

Chávez ha respondido a la reciente ofensiva en su contra con planes de contingencia en la industria petrolera, para tratar de evitar el colapso económico nacional por falta de energía.

También ha dejado claro que no abandonará su cargo por presiones de “grupos minoritarios golpistas”, y sólo lo hará si es derrotado en las urnas, o mediante un referendo revocatorio a mitad de su mandato, en agosto del 2003, como establece la Constitución.

EL GOLPE DEL 11 DE ABRIL

Chávez, de 49 años, fue derrocado durante 48 horas por el golpe de Estado del pasado 11 de abril, que dio paso a un gobierno de transición presidido por el ex líder de la patronal Pedro Carmona, hoy prófugo de la justicia y exiliado en Colombia.

La fugaz caída de Chávez tuvo lugar tras una multitudinaria manifestación opositora en las cercanías del presidencial Palacio de Miraflores, en el centro de Caracas, que derivó en violentos disturbios en los que murieron 19 personas, de uno y otro bando.

Además, tuvo como telón de fondo la primera huelga indefinida de este año, en la que también, al igual que hoy, estuvo involucrada a la vital industria petrolera.

El ex comandante de paracaidistas Chávez regresó al poder la madrugada del 14 de abril arrastrado por “la fuerza de un pueblo, en defensa de su revolución”, afirmó él mismo cuando fue vitoreado en la capital por decenas de miles de adeptos.

Para la vuelta de Chávez a la presidencia fue definitivo el respaldo de un grupo de altos mandos de la FAN.

El polémico gobernante, acusado de “autoritario, ineficaz y corrupto”, retomó las riendas del país con un llamado al diálogo nacional, que obviamente ha fracasado.

El movimiento opositor obtuvo nuevos bríos con el polémico fallo judicial del Supremo, del pasado 14 de agosto, exculpando al grupo de altos mandos involucrados en la asonada cívico-militar del 11 de abril.

La Coordinadora Democrática organizó a finales de octubre un segundo paro general de 24 horas, respaldada por una poderosa maquinaria mediática, la mayoría de las golpeadas clases medias y alta.

LOS 14 OFICIALES REBELDES

Este paro estuvo acompañado por una peculiar insurrección de un grupo de 14 altos mandos militares, alguno de ellos procesados por el Golpe, declarados en “desobediencia civil” en una plaza de un acomodado barrio caraqueño, donde permanecen desde el 22 de octubre, arropados por cientos de simpatizantes.

La creciente agitación política y social llevó al Gobierno a solicitar la mediación del secretario general de la OEA, César Gaviria, en un nuevo proceso de negociación con la oposición.

El diálogo entre Gobierno y la Coordinadora, bajo la mediación de Gaviria, en busca de una salida electoral comenzó el pasado 8 de noviembre.

Desde que se instaló la “mesa de negociación” la conflictividad civil ha venido en aumento, especialmente en Caracas, bajo fuerte presencia militar, convertida en escenario de constantes manifestaciones públicas de simpatizantes de ambos bandos.

Sólo una solución emanada de la mesa de negociación parece que podrá detener una violenta escalada de la tensión acumulada por los días de huelga, de resultados impredecibles.  

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