- Algunos hombres hasta desertaron de sus puestos en lugares alejados
José Adán [email protected]
La fiscal auxiliar Amy García posiblemente nunca pensó que ella sería la primera fiscal que estrenaría las nuevas disposiciones legales del Código de Procedimiento Penal (CPP), que entró en vigencia el pasado 24 de diciembre, al realizar la primera acusación bajo el nuevo sistema judicial.
El caso fue una violación a una menor de edad del departamento de Carazo, y García tuvo que estar en la audiencia que se le hizo al acusado, a quien le leyeron sus derechos y se le explicó la acusación.
Así, tras una larga espera de un año, entró de lleno la aplicación del nuevo Código, en medio de una serie de errores y confusiones a granel.
Uno de las primeras cosas que ocurrió, y aún ocurre, es la confusión entre los fiscales, los abogados defensores, jueces y policías, quienes al amanecer del 24 de diciembre no sabían qué hacer con los primeros reos y denuncias que llegaron a las estaciones policiales.
Según la fiscal general adjunta, María Lourdes Bolaños, los errores se debieron (dice ella que ya no hay problemas) a la natural confusión de no manejar con exactitud el CPP y al hecho de que había varias versiones, incluso dentro de los mismos magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
Pero una vez superada la confusión, Bolaños dice que todo marcha correctamente. Aparte de ello, expresa que le ha sorprendido de manera muy grata ver cómo las mujeres fiscales han resultado ser las más dispuestas y entregadas al trabajo.
Sin menospreciar el esfuerzo de los fiscales, Bolaños asegura que han sido las mujeres las más entusiastas a la hora de ejercer las acciones del nuevo CPP.
Además, son mayoría. De 100 fiscales activos, 80 son mujeres.
“Imaginate que nombramos a tres fiscales (varones) en El Rama, Nueva Guinea y Ocotal, y una vez nombrados no llegaron. Mandamos a tres mujeres, y ahí están”, señala Bolaños.
Como para reforzar sus palabras, dice que de los seis fiscales permanentes —es decir que funcionan las 24 horas del día— en las estaciones de Policía IV, V y VI, cuatro son mujeres.
Algunas de ellas, que son de los departamentos, ni siquiera han conseguido un lugar donde vivir en Managua durante los tres meses que estarán aquí, porque cabe señalar que todos los fiscales estarán sólo por tres meses en un mismo lugar, con el fin —según la fiscal Bolaños— de no permitir que se adapten a un mismo ritmo de trabajo.
Por eso a la fiscal Fabiola Mendoza, originaria de León, el subcomisionado Fernando Borges Aguilar, jefe de la estación policial de Tipitapa, adonde le tocó prestar sus servicios a ella, le prometió ayudarle a conseguir un apartamento seguro, cercano, barato y decente, para que ella pueda estar cerca de su lugar de trabajo.