Yoaimaruc García
Caracas/EFE.-Tras celebrar la Nochebuena con “cacerolazos” y estruendosos fuegos artificiales, Caracas vivió ayer una jornada de calma y expectante ante el anuncio de nuevas acciones opositoras para forzar la salida del poder del presidente Hugo Chávez.
Los venezolanos celebraron una Navidad atípica inmersa en una huelga general, que ayer cumplió 24 días, y un paro en su vital empresa estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), que se unió a la protesta opositora el día 4 de diciembre junto con las tripulaciones de su flota de buques de transporte de combustible.
En algunas casas las tradicionales “hallacas” (guiso de carnes, envuelto en una masa de maíz y hojas de plátano) y el típico pernil al horno estuvieron ausentes debido a la escasez de algunos productos esenciales, como la harina de maíz, entre otros.
La cena de Nochebuena, un acontecimiento especial para compartir en familia, se interrumpió a la medianoche en las casas de los simpatizantes opositores, que recibieron la Navidad con un “gran cacerolazo nacional del gallo”, ordenado por la liga opositora Coordinadora Democrática (CD).
Sin tregua en su reclamo de elecciones anticipadas o la renuncia de Chávez, los opositores hicieron sonar sus ollas durante casi media hora, que junto con los abundantes fuegos artificiales y misas del Gallo o de Navidad fueron los protagonistas de la Nochebuena.