Arlen Regina Pérez Guadamuz
Uno de los regalos que Nicaragua recibió este año es un nuevo Código Procesal Penal (CPP) que viene a humanizar el proceso penal. Pero es importante aprender a usarlo, de lo contrario pasará a ser un adorno más u otra de las cosas que se guardan en el fondo de un cajón.
Una de las razones por las que era necesario que este Código apareciera en Nicaragua es que las garantías de los procesados no estaban expresadas en el Código de Instrucción Criminal que regula el proceso inquisitivo.
Si bien es cierto que en la Constitución Política (Arto. 34) aparecen estas garantías, lo que había venido ocurriendo en Nicaragua es que no se tomaban en cuenta, pues los jueces se apegaban al Código de Instrucción Criminal por ser este más antiguo que la Constitución, aunque ésta debe regir sobre todas las leyes.
¿Por qué viene a humanizar el proceso penal? En sus primeros diecisiete artículos el Nuevo Código Procesal Penal expresa las garantías de los procesados entre las que se encuentran: La presunción de inocencia, respeto a la dignidad humana, derecho a la defensa, principio de oralidad y derecho a recurso.
Enfrentar un proceso penal no es algo que denigre a las personas, el ser acusado por un delito, no quiere decir, que se cometió. Es justa la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario conforme la ley.
Si se lucha tanto por el respeto a la dignidad humana ¿por qué a los procesados no se le ha de respetar? No hay que olvidar que las personas que enfrentan procesos penales son como cualquiera otra, y hay que tratarles con respeto, así como le gustaría a cada quien que lo tratasen si se encontrase en esa situación.
Del principio de oralidad, quizá el más criticado hasta ahora, es necesario decir que si bien es cierto que se trata de transformar el proceso penal como se le conoce hasta ahora, y que quizá no hay la completa preparación para ello, es acertado empezar por algún lugar que es lo que este Código viene a hacer, el primer paso hacia una mejor manera de hacer las cosas.
Es necesario que este Código sea conocido por todos, no sólo su existencia sino también de su contenido. Después de todo el que recibe un regalo debe usarlo de tal manera que le saque el mayor provecho posible.
La autora es egresada de Comunicación Social (UCA).