- El rey del vallenato habla de sus amores, de sus triunfos y de sus ilusiones
Me encuentro con Carlos Vives un domingo en una esquina cualquiera. Me pasó igual hace 23 años. Nada ha cambiado. Está con su guitarra, haciendo lo que le gusta: cantar como entonces. Lo veo más grande. Definitivamente ha crecido en todo. Está en la madurez más deliciosa de su vida. Mientras se deleita con su avalancha de éxitos no deja de ser el mismo y no deja de ver su propia provincia. Sigue siendo el mismo muchacho soñador que llegó a Bogotá por razones del destino. No existe un colombiano que haya reunido más gente en el mundo a su alrededor este año. Llenó todos los conciertos. Es aplaudido en Ciudad de México, vitoreado en Madrid, admirado en Miami y amado en Colombia. Es toda una celebridad, pero hay que recordárselo ya que a él eso no le importa: jeans, pulseras ‘arhuacas’ y tenis siguen siendo su uniforme. Nada que hacer: Carlos Vives es el mismo.
Julio Sánchez Cristo: Usted tiene en su futuro inmediato un concierto con la boletería totalmente agotada y una telenovela a la vista con su ex esposa Margarita Rosa de Francisco. ¿No lo hace sentir esto que lo tiene todo?
Carlos Vives: Son dos regresos: uno a la tierra que nunca olvidó y el otro, si se concreta la telenovela, a una mujer que nunca olvidaré.
J.S.C.: Hablemos de Margarita Rosa. ¿No debe ser muy fácil hacer una telenovela con la ex esposa?
C.V.: Por el contrario. Si vuelvo a hacer una telenovela me sentiría más a gusto actuando con ella que con cualquier otra actriz. Acuérdese que nos conocimos en Gallito Ramírez y fuimos tan compatibles como actores que acabamos siendo pareja. Hoy ya no somos pareja, pero la empatía se mantiene intacta.
J.S.C.: El final de su matrimonio ¿debió haber sido muy descomplicado para que usted pueda hablar de ella en esos términos?
C.V.: No hay finales descomplicados de las relaciones sentimentales y menos aún si fueron muy importantes. Pero cuando hay respeto y se tiene un cariño como el que nosotros siempre nos hemos tenido los lazos no se rompen, simplemente cambia la naturaleza de la relación.
J.S.C.: ¿Le atribuye usted el fracaso de su matrimonio a inmadurez?
C.V.: Sí. Eso sumado a la presión de tener que vivir ante la opinión pública una fantasía de cuento de hadas por el pedestal en que nos habían puesto, cuando en realidad teníamos los problemas que tiene cualquier pareja. Estar constantemente en boca de todos hizo que fuera más difícil para nosotros solucionarlos.
J.S.C.: ¿Le hubiera gustado haber tenido un hijo con ella?
C.V.: A mí sí, pero ella no estaba pensando en eso. Este fue uno de los factores determinantes para nuestra separación.
J.S.C.: ¿Pero con su actual esposa, Herlinda, se hizo realidad su sueño?
C.V.: A ella le debo lo más importante que tengo en la vida, que son mis hijos. Ellos son mi mejor creación. Carlos Enrique se sube conmigo a los escenarios y me quiero morir. Jugamos juntos al fútbol y al tenis. Lucía es una princesa y Herlinda ha sido una buena compañera e inmejorable mamá.
J.S.C.: Sin embargo, ¿este año ha habido rumores de una posible separación suya?
C.V.: Aunque se ha especulado mucho la verdad es que en los últimos tiempos nuestra relación no está pasando por su mejor momento.
J.S.C.: ¿Se puede preguntar por qué?
C.V.: Prefiero no hablar de eso. Son temas muy difíciles de tratar.
J.S.C.: Se ha llegado a decir que Claudia Elena Vásquez, la protagonista de su video, ¿pudo haber tenido algo que ver en todo eso?
C.V.: Eso es falso. Siempre se piensa que los matrimonios se acaban por una tercera persona cuando en realidad si ésta llega es porque la relación no estaba bien.
* (Fuente: Revista Semana, diciembre del 2002).