- Algunos expertos advierten que de ocurrir un terremoto como el de hace 30 años, la mayoría de muertes ocurrirá en los asentamientos, porque son las viviendas peor construidas
Benjamín Blanco [email protected]
Las opiniones están divididas sobre las consecuencias que habrían si hoy ocurriera un terremoto en la capital, similar al que destruyó el centro de Managua la madrugada del 23 de diciembre de 1972.
Para Mario Barahona, coordinador del Plan General de Desarrollo Municipal de la Alcaldía de Managua, un evento de este tipo repetido hoy en día traería consecuencias más funestas y destructivas, porque de las lecciones del terremoto en términos de prevención y mitigación de desastres, muy poco se ha aprendido en la realidad.
“Aunque actualmente hay un buen sistema de organización de defensa civil, existen estudios de normas de construcción, y se cuenta con un buen sistema de prevención de incendios, la verdad es que los controles en materia de actividad constructiva son muy débiles, hay muy poco control de la calidad”, considera Barahona.
Por el contrario, para el ingeniero Walter Gómez, Managua actualmente está tan dispersa en un área tan grande, que probablemente un nuevo terremoto afectaría sólo una área reducida, “las demás áreas tendrían que ser de muy mala construcción para que sufran grandes daños”, opina.
Es decir que, según esta opinión, a Managua le conviene que se haya dispersado de la manera en que lo hizo y lo sigue haciendo, porque esto reduciría el radio de destrucción al momento que se active una falla local.
“Sin embargo, existen algunas fallas grandes como la de Mateare, a sólo 15 kilómetros de Managua y la de Cofradía cerca de Tipitapa, que si se activan pueden generar terremotos mucho más grandes que las fallas locales que tiene el municipio”, asegura Claudio Gutiérrez,director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
FALLAS LOCALES CREAN LOS PEORES TERREMOTOS
Históricamente en Managua los terremotos más destructivos han sido locales. En el terremoto de 1931, la falla que se activó fue la del Estadio y en 1972 fue la falla de Tiscapa. En ambos casos, los epicentros se localizaron a poca profundidad, lo cual los convierte en sismos más intensos.
Pero si hoy se repitiera un terremoto generado por algunas de las viejas fallas, ya conocidas, la afectación obviamente sería menor, porque muy poca población se concentra actualmente en las cercanías de estas fallas, considera el director del Ineter.
Para el terremoto de 1972, Managua estaba bastante concentrada en el centro, que fue precisamente lo que se destruyó, mientras en la periferia se habían construido algunos residenciales como Los Robles, por ejemplo, donde el terremoto no causó gran daño.
Es decir que, entre más lejos se ubicaba un barrio del centro de Managua, los daños tienden a ser menores.
Barahona cree que un terremoto hoy sería desastroso porque quienes tienen la capacidad de construir, de acuerdo a los estándares de calidad, son un mínimo de la población.
“La gran mayoría de la gente está sumida en una pobreza crónica, no tiene capacidad de construir de acuerdo a las normas técnicas y construye a como puede, y por otro lado quienes les construyen sus casas son personas empíricas que nadie regula ni controla, o sea, la gente no tiene capacidad de poner en manos de un profesional sus planos debidamente”, expresa Barahona.
ESTUDIAN VULNERABILIDAD DE LOS ASENTAMIENTOS
Por su parte, el profesor Sergio Obregón, de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), dijo que “si ocurre un terremoto como el de 1972, los daños serían mucho menores, porque las construcciones han mejorado notablemente con relación a hace 30 años, pero la mayor parte de muertos creo que sería en los asentamientos, esto lo digo basado en la experiencia que nos dejó el terremoto de Masaya en junio del año 2000”, afirmó.
Actualmente la UNI está haciendo un estudio de vulnerabilidad de los asentamientos para calcular el nivel de destrucción y cantidad de muertos que habría al momento de un terremoto, para poner en alerta a la población, porque las construcciones espontáneas han venido creciendo sin control.
“El terremoto de Masaya fue un vivo ejemplo de lo que es construir pésimamente. La gente construyó a la loca. Durante una supervisión que hicimos constatamos que sólo 2 hilitos de tres octavos llevaba una columna y toda la pared se vino abajo, porque tenía sólo cinco centímetros de traslape en la base”, explicó Obregón.
Agregó que “si vos rascabas el concreto de esas paredes, lo que salía era arena, nada de cemento, con los dedos podía desbaratarse una columna. La gente de esa zona hace unos bloques con una arena del lugar, pero es un bloque con poco cemento que prácticamente es una arcilla nada más, bien liviano, no sirve, por eso causó destrucciones y hasta muertes”, apuntó.
Otra lección que dejó el terremoto de Masaya fue que no solamente Managua es vulnerable a la sismicidad, sino que toda la zona del Pacífico está expuesta a ellos.
MANAGUA SIGUE SIENDO LA MISMA
Antes del terremoto, Managua representaba el 21 por ciento de la población total del país, hoy en día representa el 26 por ciento. Es decir que no se ha reducido la migración proveniente del interior del país.
Hoy Managua tiene un millón 300 mil habitantes. Y el país anda por los 5 millones.
Hace 30 años, el 80 por ciento del mercado de consumo se efectuaba en Managua, porque era el centro de control y de gestión financiera del país. Hoy continúa siéndolo en gran medida. La descentralización y regionalización son un sueño todavía.
Es en Managua donde se siguen tomando las grandes decisiones y desde aquí irradia el control de todas las relaciones de producción del país.