- Pobladores de este municipio no tienen servicio de agua potable desde hace más de cuatro semanas. La situación los ha desesperado tanto, que miles de ellos beben de las aguas contaminadas del Río Grande de Matagalpa, mientras ninguna solución asoma en el horizonte
Adolfo Olivas Olivas/[email protected]
ESTELI.- Miles de pobladores de Ciudad Darío corren de un lado a otro, de día y de noche, buscando una gota de agua, ante el desabastecimiento que sufren del vital líquido desde noviembre. Ante ello, han tenido que recurrir al Río Grande de Matagalpa, donde desembocan las aguas negras de la localidad.
Los habitantes afectados dan versiones distintas en torno a la problemática del agua potable, incluso los mayores adjudican la caótica situación a las primeras señales del fin del mundo.
“Esto está escrito en la Biblia, que dice que los humanos volaremos como las aves en busca del agua”, opinó la rosquillera Anastasia Carrero Espino, cuyo oficio se ha visto afectado por el infortunio que padecen en Ciudad Darío.
Carrero, cargando un balde vacío en busca de agua, a las cinco de la mañana, se desplaza por la calle principal del poblado. “Esto es grave, mire mi balde vacío, me parece que esto es un castigo de Dios, porque hemos destruido los bosques”, afirma.
Al amanecer, la tranquilidad de Ciudad Darío es alterada con el ruido que hacen los barriles en la tina de camiones y camionetas que cuidadosamente bajan una cuesta para desembocar en el Río Grande de Matagalpa.
“Yo me levanto desde las cuatro de la madrugada para ir a traer agua a la casa de mi abuela Marcelina Hurtado, porque ahí donde ella llega un chorrito”, relata la adolescente Noelia Laguna Hurtado, residente en el barrio Santa Lucía.
La jovencita también narra que para “medio conseguir un poquito de agua”, a partir de las nueve de la noche se traslada de nuevo a casa de su abuelita para esperar “otro chorrito de agua”, ya que la anciana vive en la parte baja del mencionado barrio.
OBLIGADOS A MADRUGAR
Por la madrugada, gran parte de los vecinos del barrio Santa Lucía salen en busca de agua, y algunas veces, regresan con los baldes vacíos porque “es penoso quitarle a la demás gente su poquito de agua”, expresa Cándida Rosa Huembes.
La señora Huembes ha resultado muy perjudicada con el desabastecimiento de agua, por cuanto, para ella, su principal fuente de trabajo es el lavado y planchado de la ropa.
“Imagínese, yo atravieso serios problemas económicos porque yo vivo del lavado y planchado de ropa y, sin agua, el trabajo se me disminuye. Esto es una gran barbaridad”, dijo.
“Nosotros no sabemos qué está pasando, unos dicen que son los tubos, otros que el motor, que la bomba, otros que los pozos se han secado y nadie nos da respuesta, porque la gerente de la empresa aguadora de Darío se esconde y nunca nos da respuesta”, asegura.
Imara Martínez, habitante del Reparto Revolución, se lamenta porque en los últimos 15 días, el agua llegó sólo una vez por la noche, y después se quedaron con los barriles vacíos.
PIPAS EN ACCIÓN
En el poblado se desplazan cuatro pipas, tres de ellas privadas y una propiedad de la Aguadora de Matagalpa (Amat), que distribuyen agua en al menos 10 barrios ubicados en la zona alta de la localidad.
José Adalberto Martínez, conductor de una pipa privada, sostiene que el problema del agua es el mal estado de las tuberías porque son muy viejas.
Martínez llena su pipa en un pozo conocido como El Pantanal, y en cada viaje carga 36 barriles, cada uno de los cuales vende a 10 córdobas. En cada barril alcanzan 55 galones.
Otros piperos venden el barril de agua entre 12 y 15 córdobas, lo que indigna a los habitantes del lugar, quienes afirman que estos camioneros se aprovechan de la desgracia de la población.
ACARREGA AGUA CONTAMINADA
Pedro Pablo Treminio Matamoros, habitante del barrio “Carlos Santi”, utiliza su propia camioneta para acarrear el agua desde una poza del Río Grande de Matagalpa.
Treminio se quejó porque la gerente municipal de la Aguadora de Ciudad Darío, Gloria Ortega, siempre les cobra el servicio del agua potable. “Yo no me explico por qué a nosotros siempre nos sigue llegando el recibo, cuando no tenemos el servicio”, manifestó.
“Yo no sé la gerente por qué no nos da la cara y nos explica qué está ocurriendo”, dijo.
Señaló que el agua para tomar la acarrea de un lugar conocido como Tecuanapa, a 6 kilómetros de la ciudad, donde un productor ha puesto a disposición sus pozos.
El equipo periodístico de LA PRENSA trató de localizar a la gerente de la Aguadora, Gloria Ortega, incluso se le visitó en su casa en el barrio Santa Clara, pero nos dijeron que se hallaba en Managua haciendo gestiones para resolver el problema.
HABLA EL ALCALDE
El alcalde de Ciudad Darío, Pedro Joaquín Treminio, dijo que la destrucción de los recursos naturales, al igual que en el resto del país, agravó dramáticamente la profundización de las aguas subterráneas, provocando alarma entre los alcaldes que carecen de los medios necesarios para dar respuesta a la situación.
Treminio afirma que el sistema de agua potable de ese poblado data desde hace más de 30 años, y que fue diseñado para un número reducido de habitantes.
Sin embargo, el crecimiento exagerado de la población, provocó el surgimiento de unos 10 barrios en la parte alta de la ciudad, adonde el agua no sube por la incapacidad de los equipos de bombeo y la sequedad de los pozos.
En la actualidad, en el lugar conocido como Sabana Verde solamente funciona uno de los dos pozos que por mucho tiempo vienen abasteciendo al municipio. Uno de ellos quedó fuera de servicio por la profundización del líquido.
“Antes los dos pozos tenían un buen caudal, uno de ellos bombeaba de 600 a 800 galones por minuto y el otro de 250 a 350 galones, y se abastecía a todo el pueblo”, indicó el alcalde de Ciudad Darío.
Treminio explicó que el pozo principal quedó sin funcionar porque el equipo es de alta potencia y sobrepasa la cantidad de agua existente, entonces se apagó porque corría el riesgo de quemarse. “El pozo carece de caudal suficiente, y como no encuentra líquido trabaja demasiado y se puede dañar”, aseguró.
MINSA EXTREMA MEDIDAS
El doctor Nelson Bordas Quezada, director municipal del Ministerio de Salud (Minsa), informó que han tomado las medidas necesarias para evitar una epidemia de diarrea o cólera, ya que muchas personas utilizan el agua contaminada del Río Grande de Matagalpa.
Bordas dio a conocer que el Minsa ha incrementado las charlas educativas a la población para evitar una epidemia de graves magnitudes.
UNA ESPERANZA
El gerente departamental de la Aguadora de Matagalpa (Amat), Noel Amador, anunció que para Ciudad Darío la Agencia de Cooperación Alemana (KFW) aprobó un proyecto millonario, y que el próximo mes de enero será sometido a licitación pública nacional e internacional.
Amador explicó que el proyecto contempla la perforación de un nuevo pozo, cambio de líneas de conducción, construcción de un tanque y la instalación de las conexiones domiciliares.
El proyecto de Rehabilitación, Mejoramiento y Ampliación del Sistema de Agua Potable comenzará a ejecutarse más o menos en marzo, dijo Amador.
La obra se inscribe en el “Programa de Saneamiento Básico Rural”, conocido por las siglas “Sanebar”, que financia el gobierno alemán a través de la KFW.
Amador apuntó que se contempla la posibilidad de comprar un motor que se adapte al caudal del pozo, pero que eso lleva tiempo, porque tendrían que comprarlo en el extranjero y que, por el momento, continuará otorgando agua a través de tres pipas.
SOLO UN POZO
El alcalde de Ciudad Darío, Pedro Joaquín Treminio, manifestó que sólo trabaja el pozo de menor capacidad de bombeo, que envía a la ciudad 250 galones de agua por minuto, cantidad ínfima para una población de 22 mil habitantes, por lo que consideró que lo ideal sería que la Aguadora de Matagalpa (Amat) compre un motor adecuado al caudal existente.