María Antonia López Manzanares [email protected]
Se deja ver pocas veces en público, y no porque sea un ermitaño, todo lo contrario, cuando sale y habla, sus apreciaciones mueven el piso a una cantidad de personas y son generadoras de noticias.
Lo encontramos sentado a la orilla de un jardín, fumando un cigarro mientras daba inicio un evento de la sociedad civil. Este reconocido empresario, que ha estado vinculado con el mundo empresarial, si bien, no se desliga por completo de ese ambiente, ya que en él vive diariamente, en los últimos meses ha tratado de mezclarse desde otra perspectiva con personas que trabajan constantemente por los intereses de la nación.
Mucho antes de que el gobierno actual ganara las elecciones, LA PRENSA lo entrevistó y en esos días se le sentía una molestia profunda con el anterior mandatario, quien según él, le propinó una seria persecución fiscal. Ahora no lo siguen, pero tampoco siente que sea el mejor momento para poner todo su empeño en invertir más capital en su país.
Aprovechando que en el ambiente hay muchos temas de coyuntura y algunas observaciones agudas que Manuel Ignacio ha hecho en estos días sobre la gestión del actual presidente Enrique Bolaños, entablamos una conversación que terminó en entrevista pero matizada siempre por críticas y análisis hechos desde la perspectiva empresarial con la óptica de un hombre interesado porque el país tenga más aciertos que desaciertos en el futuro.
Lacayo habría dicho días atrás que la desaforación del ex presidente Arnoldo Alemán, lograda la semana pasada en la Asamblea Nacional, implicaba que el mandatario Bolaños se vería obligado en los próximos meses a cumplir con las promesas de campaña, como el empleo y otros que son altamente demandados por la población.
Consultamos su opinión sobre lo que podría venir después de esa decisión de los parlamentarios, al respecto expresó: “Desde mi punto de vista es claro que el desafuero de ahora incluye su posición como diputado del Parlamento Centroamericano, pero las pruebas o la manera legal de presentar los casos ha sido un poco tomado a la ligera, incluso las presiones del mismo partido liberal porque tienen que llegar a un acuerdo dentro de la misma Asamblea para tener que negociar algunos puntos y no es una cosa tan clara y transparente”.
ECONOMÍA NO ESTÁ EN SU MEJOR MOMENTO
Por otra parte, Manuel Ignacio considera que la economía no está en su mejor momento “en América Latina está bastante negra y eso también nos va a afectar, además el gran capital de aquí (Nicaragua) se ha hecho, no tanto con eficiencia sino por muchos favores políticos”.
Aunque consideró que “ hay optimismo, esperanzas y se puede ver cierta mejoría, pero creo que es un proceso tardado”.
¿Por dónde cree que debería empezar a replantearse la política económica del país?
Creo que una política económica que no toma en cuenta modificaciones en el sistema judicial de nada sirve, porque los problemas aquí derivan en la desconfianza. Las reglas del juego no son parejas para todo el mundo, y mientras no haya un plan económico ordenado no se avanzará. Aquí se habla de bajar los salarios, pero el gasto administrativo en Nicaragua es excesivo, se tienen que hacer modificaciones serias.
PERO SE ESTA PLANTEANDO UNA REFORMA…
Una reducción del 20 por ciento (a los salarios de altos funcionarios de gobierno), pero eso no elimina las sobrepensiones, los sobresalarios que se pagaron en el pasado y creo que es inmoral, aunque legalmente no tienen que estar sometidos a tener que reintegrarlos, el ejemplo lo tienen que dar. Las pensiones de los magistrados y del Consejo Supremo Electoral son exageradas, hay que reducir el número de diputados, el aparato estatal hay que retransformarlo y poner gente productiva en las áreas de salud.
SOBRE EL SEIS POR CIENTO
Según Lacayo, en este país se han hecho muy pocas inversiones en la educación técnica vocacional. Reflexionó sobre el seis por ciento de las universidades que se les asigna anualmente del Presupuesto de la República “eso lo que ha fomentado es un montón de universidades a medio palo que no se preocupan de la calidad de la educación simplemente para tener un porcentaje, y escuelas son las que más necesita este país, así como la calidad de los estudiantes que van saliendo, es una lucha en la que debe participar la empresa privada para que vea cuáles son sus necesidades y los estudiantes los preparen de acuerdo a eso, porque siguen egresando e incrementando el campo del desempleo. Es triste ver cuando las encuestas reflejan como anhelo de los jóvenes salir del país.
Pero también el gobierno está planteando una reforma tributaria, ¿cuáles considera deberán ser los aspectos medulares a cambiar?
Si una reforma tributaria no conlleva un espíritu de reducción de salarios, de asesores, un plan que no fomente tecnicismos, modernización en el sistema económico y es simplemente para alimentar un aparato improductivo, la gente no está dispuesta a colaborar.
La base tributaria tiene que aumentar, todavía hay un montón de gente que debería pagar impuestos y no lo hacen. Debería haber más transparencia, más claridad y un plan de desarrollo que la población conozca, comprenda y esté de acuerdo, el Consejo Nacional de Planificación Económico y Social podría ocupar un lugar importante pero un Conpes no manejado por el Ejecutivo, sino manejado por la sociedad civil.
Don Manuel, ¿usted cree que las cosas se deberían hacer paso a paso o una a la par de la otra. Se habló todo el año de corrupción y se dejó a un lado el desarrollo económico?
Tremenda falla, pero hay que ser realista, cuál es el único músculo que tenía el presidente Bolaños, no tenía fuerza dentro de su propio partido, le dejan el país quebrado, saqueadas todas las instituciones, él tenía que buscar alguna bandera que en ese momento, además de los incidentes que pasaron en Estados Unidos de los fraudes de las empresas, era una bandera que estaba de moda, tenía que atenerse a eso.
Pero a mí me parece que la manera en que presentaron el caso, ridiculizaron e hicieron un circo de eso, y no haberle dado simultáneamente atención al famoso plan de que venían 500 empresarios y mentirle al pueblo, o hacerle creer que venía gente, fue una falla tremenda eso desmotivó y ha llegado el momento en que hay que dedicarse a la parte económica, pero eso conlleva cambios en el sistema judicial y de incentivos que sean parejos para todo el mundo. No es correcto que un edificio de oficinas, le hayan dado una clasificación de industria turística, por ejemplo. Eso le quita millones al país y nadie comenta nada porque son los grandes señores dueños del país los que están involucrados. Esas injusticias hay que eliminarlas.
Ya estamos entrando a otra etapa, mientras se avanza en cambiar algunos problemas de orden judicial, ¿cree usted que la inversión extranjera pueda venir a Nicaragua o todavía hay temor?
La inversión que ha venido, porque sí ha venido algo, es una inversión especulativa. Como es el caso de Unión Fenosa. La población nicaragüense no sabe en qué condiciones se vendió, qué libertades les permitieron. Han comprado con unas ventajas claras y van a recuperar sus inversiones en poco tiempo. El hecho de que la propiedad en Nicaragua sea tan barata, también es un incentivo, pero no es nada productivo.
Hay que fomentar la industria que venga a tecnificar el país. Esta gente que ni siquiera invierte en infraestructura, alquilan todo y en el momento que hay una crisis se van. Tenemos también la presión de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y el ALCA que no les han dado la importancia del caso y Nicaragua, como está ahora va a ocupar una posición secundaria y nos vamos a ver invadidos por empresarios mucho más eficientes de El Salvador, de Guatemala y de otros países porque el capital nicaragüense está dormido.
Pero con estos tratados comerciales, si en el país tenemos una posición desventajosa, ¿cómo se podría superar, con negociaciones?
Es que no se puede porque Estados Unidos y en el ALCA están exigiendo que se negocie como grupo, y la única negociación es en el planteamiento global, pero si dejamos que los demás hagan la formulación, nosotros nos tenemos que regir por eso y agarrar la peor parte.
En cuánto al sector productivo agropecuario, ¿cuál cree que es la problemática actual y cómo se mira el futuro?
Tenemos que buscar maneras para salirnos de los productos tradicionales, de mercadear mejor. Es el colmo de que nosotros exportamos productos a los otros países centroamericanos, ellos les dan una empacadita, lo exportan como productos de ellos y nosotros volvemos a comprar a precios más caros, no nos beneficiamos del valor agregado. Los cafetaleros por otro lado tienen una fuerte presión económica, algunos usaron el dinero de los préstamos en cosas suntuarias creyendo que los iban a pagar, cuando los precios estuvieran buenos y la verdad es que no se invirtió en ser más eficiente, buscando mejores maneras de mercadear los productos y no depender de las casas comercializadoras que son las que se ganan todo el dinero.
De cara a los próximos meses se ha anunciado la realización de un Grupo Consultivo, ¿es conveniente de que los donantes entreguen más dinero, y que sigan obteniéndose más préstamos?
Es importante que la sociedad civil se dé cuenta cuánto de cada dólar de estos préstamos va en realidad a los proyectos y cuánto se gasta en la parte burocrática administrativa, cuando estamos llenos de estudios de factibilidad que se obligan a hacer por los bancos mundiales y ellos se llevan una parte del dinero. Si vamos a prestar por prestar y dejarle el peso a futuras generaciones, estamos mal. Tenemos que ser más comedidos con el dinero. También hay que ver cómo se renegocia la deuda interna. No creo que sea correcto que se estén pagando intereses tan altos cuando en el mercado mundial los intereses están al 2 ó 3 por ciento y aquí pagamos por la deuda interna por bonos mal dados, porque tampoco hay transparencia.
Por un lado se habla de renegociar deuda externa y por otro lado se habla de continuar haciendo préstamos aunque sean concesionales…
Así es, y por eso la importancia de un Conpes, de una organización en la que estén todas las fuerzas vivas de la sociedad que analicen estas solicitudes de préstamos antes, que no se vaya a negociar a las espaldas de los nicaragüenses. No es correcto que se haya negociado con el Fondo Monetario y hasta después que le fue concedido todo le dieron la información al pueblo nicaragüense, eso tiene que terminar, tiene que ser una cosa participativa.
¿Cómo pudiera la sociedad civil involucrarse tan de lleno para que les permitan entrar antes de que se tomen decisiones importantes?
Bueno, a través de organizaciones como un Conpes independiente, no como está ahora. Es una careta que el Ejecutivo le da a la comunidad internacional diciendo que tienen libertad, y no es cierto está siendo manipulado por el Ejecutivo y hay que buscar su independencia, que tenga fuerza propia. Inclusive los nombres de candidatos a la Corte Suprema, deberían salir de la sociedad civil.