Javier Álvarez Zelaya
Es urgente que en Nicaragua se inicien pronto enérgicos esfuerzos para la realización de producciones escénicas que puedan presentarse en formato de telenovela, tanto para afirmar la cultura nacional como para frenar un poco, la degradante producción que se está importando últimamente en aras de la diversión popular.
En Nicaragua, las telenovelas se disfrutan en familia y los niños menores acostumbran presenciarlas a pesar de que mucho de su contenido es para adultos y abundan en personajes caricaturescos y deformados. En una recién terminada telenovela, una dueña de prostíbulo aparecía como una dama gentil, heroica, considerada y “sus chicas” vivían “felices” en el lupanar. Una de ellas hasta abandonó a su marido cuando “descubrió” que su “vocación” era ser meretriz, como cualquier otra profesión.
En otra producción, el galán y héroe es un profesor universitario, entre cuyos méritos más relevantes, están los de permitir que su madre ultraje a su mujer enferma, engañar a su mujer con una cabaretera que casualmente tiene un “gran corazón” y entre estos dos corazones “compungidos” descubren que hasta entonces conocen “el amor”.
Creo que es necesario realizar producciones con el aporte de los cinco países centroamericanos, para que entre todos produzcamos telenovelas regionales de calidad, que sustituyan las producciones extranjeras de tan baja calidad de contenido como las que actualmente se cuelan en nuestros hogares. De antemano hay que asegurarse que guionistas de valía sean invitados para concursar y presentar la cultura de nuestros cinco países, que afirmaría nuestras respectivas culturas y conciencia centroamericana. Estas producciones podrían ser exportadas fuera del área de Centroamérica.