Expectativas de reactivación económica

La semana pasada el Banco Mundial dio a conocer, en Washington D.C., que “América Latina sufrió este año su peor contracción económica en veinte años debido a que las crisis financieras en Argentina y otros países frenaron el crecimiento y atemorizaron a los inversores”. Se subraya en el informe, además, que una de las causas principales de este reflujo es “la falta de confianza de los inversores en América latina, en parte provocada por el alto endeudamiento y el mal manejo fiscal”.

El informe 2002 del Banco Mundial menciona también que los precios bajos de las materias primas frenaron el crecimiento de las exportaciones a un 1.2 por ciento, pues, a título de ejemplo, los precios del azúcar cayeron un 26.6 por ciento, los del café 8.8 por ciento y los del banano 7.4 por ciento. De manera que en su evaluación de la economía internacional en este año, el Banco Mundial encontró que la de América Latina se contrajo un 1.1 por ciento, una cifra que supera el pronóstico de una contracción de un 0.6 por ciento que había hecho el Fondo Monetario Internacional para Latinoamérica en el 2002

Esta información refuta el argumento de los corruptos de Nicaragua, de que la lucha contra la corrupción es la causa de las dificultades económicas que sufre actualmente el país. Y comprueba que, por el contrario, es la corrupción la que causa o por lo menos agrava las dificultades económicas, y que luchar por su erradicación y por el castigo a los corruptos es un medio indispensable para sanear, incentivar y desarrollar la economía nacional y el progreso social.

El impacto negativo de la corrupción en la economía de los países infestados por ese perverso mal, lo ha demostrado con argumentos y cifras convincentes el organismo Transparencia Internacional —cuyo presidente estuvo en Nicaragua la semana pasada— en su informe correspondiente a este año que dio a conocer a principios de noviembre anterior. En ese informe, el organismo internacional que monitorea la corrupción en todo el mundo y promueve la transparencia en los gobiernos y las sociedades, hizo ver que el desarrollo de un país depende de una suma de factores tales como la estabilidad política, el funcionamiento de la democracia con autonomía de poderes, el ejercicio de una prensa libre, la organización de la sociedad civil y la protección de sus derechos, el imperio de la seguridad jurídica, pero también y sin falta que los gobernantes y los gobernados demuestren una clara y firme conducta ética.

De manera que luchar contra la corrupción es indispensable para fomentar el crecimiento de la economía, pues tal como lo demuestra la experiencia internacional, en donde hay tolerancia a la corrupción e impunidad para los corruptos la mayoría de los inversionistas se ahuyentan, y como muy bien se sabe la inversión privada es la única que expande el empleo, desarrolla la producción y crea la riqueza.

En consecuencia, es razonable esperar que la economía del país va a comenzar a mejorar ahora que se están cosechando los primeros frutos importantes de la lucha contra la corrupción, como son el juicio y encarcelamiento de Byron Jerez, primero, y después del desafuero y el proceso, con arresto domiciliar, del ex presidente Arnoldo Alemán. Y si en estos casos principales y emblemáticos de la corrupción gubernamental que hubo en el período anterior se hace efectivamente justicia, sin dudas que tendrá que crecer la confianza de los inversionistas y por lo consiguiente la reactivación de la vida económica nacional.

En estos últimos días la comunidad internacional ha perdonado una parte importante de la deuda externa del país y ha asegurado considerables fondos para impulsar la lucha por la erradicación de la pobreza. Esperamos que estos fondos no sean para seguir haciendo estudios y manteniendo burocracias investigadoras con sueldos millonarios, sino para hacer inversiones públicas, para construir y reparar las carreteras y los caminos de penetración hacia los centros productivos, y en fin, para expandir el empleo e incentivar la inversión privada.

Una vez condenado Alemán, como la población de Nicaragua y la comunidad internacional esperan que ocurra, no se podría seguir justificando la parálisis de la economía nacional.  

Editorial
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