- Un mito ha nacido y los productores quieren quebrantarlo. Se dice que el café producido en la región del Pacífico del país es de mala calidad porque no tienen la altura suficiente para cultivarlo, sin embargo, los cafetaleros ya han lanzado señales de alerta al gobierno, sobre el daño que esa versión está causando y los problemas que enfrentan por la crisis financiera que los agobia, pero no hay repuestas inmediatas.
María Antonia López M. [email protected]
El café del Pacífico no necesita ser sembrado a varios metros de altura para lograr calidad. Esta aseveración surge de la preocupación que los productores han manifestado por la falta de atención que el gobierno les presta y la acelerada promoción que se está haciendo de las variedades especiales cultivadas en el Norte del país.
Según datos recopilados por la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafe), en el Pacífico de Nicaragua se estima el cultivo de 24 mil manzanas, generando una a producción de 80 a 100 mil quintales anualmente, sin embargo éste año ha disminuido considerablemente, por falta de atención a las plantaciones y el exceso de lluvias que se presentaron cuando se instaló el invierno afectando la floración de los arbustos.
La cosecha de café en el Pacífico inicia en el mes de octubre y termina en diciembre debido a que el sol calienta más que en el Norte.
Las variedades registradas son conocidas como Catuaí, caturra, catuaí amarillo, las que se cultivan en alturas aproximadas entre los 500 a 970 metros sobre el nivel del mar.
En el Centro botánico de Unicafe instalado en Masaya, han realizado varios análisis de muestras del grano cultivado en el Pacífico, y los resultados han determinado calidades iguales o similares a las encontradas en las zonas altas de Matagalpa y Jinotega, destacó Pedro Moraga, responsable del sitio.
Todo pareciera indicar, que hay rezagos tecnológicos en el sistema productivo aplicado en el Pacífico con respecto al norte y que probablemente eso esté afectando la imagen de calidad que se tiene del rubro en esa parte del país.
No obstante, cabe señalar que las primeras plantaciones se establecieron en la zona de Carazo, donde el cultivo bajo sombra era lo que predominaba. Pero en los años ochenta se implementó un programa de café bajo sol y muchos productores optaron por talar centenarios árboles y dejar plantaciones con arbustos en callejones amplios, recordó Moraga.
Otro de los factores a tomar en cuenta, es que por tener , el cultivo, sus inicios en esa parte del país, los productores de antes, no instalaron beneficios en sus propiedades, sino que sacaban el café y lo dirigían hacia establecimientos instalados en los alrededores dedicados a esa labor. Actividad que aún se mantiene.
En estos tiempos eso representa un contratiempo, tras descubrirse que la pulpa del café puede emplearse como abono e iniciar el proceso de cultivo ecológico, recurso que continúa desaprovechado.
CALIDAD NO DEPENDE DEL SISTEMA
No obstante, pese a esos inconvenientes, Dolores Tapia, presidenta de la Asociación de Cafetaleros de Masatepe (Masaya), señaló que la calidad del café no está determinada por el sistema de producción.
Los factores mencionados por Tapia, se relacionan a la mala asistencia de la plantación por escasez de recursos financieros en los últimos tres años, y ello deriva en un círculo vicioso, porque la calidad baja, no se perciben los mismos ingresos y eso ha inducido a muchos productores deshacerse de las plantaciones para colocar en su lugar cítricos y frutales.
“Nosotros tenemos buenos productores, pero si no se atienden los cafetales se baja la calidad, y con las ganancias que hemos obtenido hemos hecho inversiones, resembrando con esfuerzo propio, pero los precios han sido malos”, se quejó Tapia.
También atribuye el problema al mito de que el café del Norte es mejor, aunque una parte de la producción del Pacífico es trasladada en uva (sin secar), por los compradores a los beneficios ubicados en Matagalpa.
Eso les impide tener el reconocimiento oficial del origen de los cafés producido en el Pacífico del país.
Debido a esa preocupación, los asociados de tres organizaciones de Masatepe, Diriamba y Jinotepe se agruparon para conformar una unidad y plantear sus problemas al gobierno.
En la primera cita, no asistió nadie, en la segunda, llegaron funcionarios menores, y hasta la fecha no han tenido repuesta alguna.
GOBIERNO SE INVOLUCRA
Esa preocupación fue consultada al vice ministro Agropecuario y Forestal, Roberto Bendaña, quien expresó “ya nos hemos estado reuniendo con los productores del Pacífico, hemos estado consultando la estrategia cafetalera. Hemos recibido las quejas de alguna manera pero tenemos que estar concientes porque las realidades del Pacífico son diferentes con las del Norte”.
Según Bendaña, quien es caficultor del Norte, los productores del Pacífico, tienen ventajas en infraestructura, como carreteras y electricidad.
El funcionario dijo que los productores del Norte, ha practicado un sistema de organización que les permite, impulsar con mayor fuerza la comercialización de su producto, sin que el gobierno haya interferido en eso. En tanto refirió que el Pacífico tiene otras fortalezas vinculadas a la actividad turística, puesto que no sólo pueden explotar sus fincas en ese sentido, sino aprovechar la cercanía con las playas de la región.
A juicio de Bendaña, en el Pacífico se deberá practicar una estrategia diferenciada de diversificación.
Ese planteamiento es respondido por Dolores Tapia, dirigente cafetalera de Masatepe, “ellos (el gobierno) tendrían que ser muy cuidadosos porque esta zona ha perdido su ambiente original y ha perdido el ambiente agradable que predominaba”.
La Asociación representada por Tapia en coordinación con otros gremios, ha ideado establecer un programa de reforestación, pero no cuentan con los recursos para iniciar un proyecto cuyos resultados se ven en el largo plazo.
Porque de continuar con el deterioro, las fuentes de agua continuarán agotándose, y no habrá herencias a las generaciones futuras.
CARAZO PIONERO
Según recopilaciones hechas por varios especialistas en Centroamérica, se dice que Carazo fue la primera zona productora de café, desde hace más de 50 años.
Sin embargo, se cree que el café fue introducido desde Costa Rica al parecer en 1825. En 1849 G. Squier anota la existencia de algunos cafetales en las sierras de Managua. La producción empieza a tomar auge hacia 1870.
Para ese año según datos que los historiadores recopilaron de La Gaceta, el grano se cultivaba en Rivas, Masaya, Chinandega y Managua. El total de árboles ascendía 1.975.400 unidades distribuidas en 216 fincas, y el de almácigos a 738 mil plantas.
Estas cifras, son comparables con las que existían en el área entre Cartago y Alajuela, Costa Rica en el período 1830-1850, lugar y época en los que tradicionalmente se ubica el despegue de la economía cafetalera de ese país.
Los plantíos más grandes se localizaban en Masaya y Rivas; en este último lugar, ya había algunos de 50 mil hasta 90 mil unidades.
Los datos evidencian que el café coexistía con el pasto y otros cultivos: cacao, caña de azúcar, maíz, algodón y especialmente el plátano, del cual se aprovechaba, aparte del fruto, la sombra.
MANEJO Y SUELO
El especialista Pedro Moraga, sostiene que para producir café se requieren dos cosas fundamentales: el manejo y el suelo. “El mejor manejo en café está en el Pacífico, está mejor diseñado. Y es aquí donde se van a encontrar los técnicos más calificados que luego se van al Norte. La única desventaja es la altura. No podemos decir que se produce café de mala calidad si no lo demostramos con algo que lo sustente”.