Sutiabas imploran por salvación de El Ojoche

Aguas negras de manjol van a parar a ese río, por lo que exigen intervención de las autoridades Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/[email protected] El amor a los recursos naturales que cuidaron sus antepasados, motivaron a ciudadanos de Sutiaba a pedir auxilio a la Alcaldía de León y a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL) para evitar […]

  • Aguas negras de manjol van a parar a ese río, por lo que exigen intervención de las autoridades

Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/[email protected]

El amor a los recursos naturales que cuidaron sus antepasados, motivaron a ciudadanos de Sutiaba a pedir auxilio a la Alcaldía de León y a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL) para evitar que las aguas negras que fluyen de un manjol sigan cayendo sobre el río El Ojoche, afluente del Pochote, el cual atraviesa de norte a sur el territorio indígena.

El manjol se localiza entre el cementerio San Francisco y la finca platanera de la UNAN, en el camino que conduce a las comarcas sutiabas Troilos y Goyena. Desde hace más de seis meses, las aguas corren hasta desembocar en el río El Ojoche, en el puente del mismo nombre, contaminando sus aguas.

El ingeniero ambientalista Blas Gil Trujillo, nativo de Sutiaba, pide a las autoridades de León intervenir para evitar que los indígenas tengan un “segundo Río Chiquito”, por la contaminación, y para proteger la salud de las familias que viven en las riberas de El Ojoche.

Hasta hace poco tiempo las mujeres del lugar bajaban a lavar ropa, bañarse y hasta acarrear agua para el consumo de la familia, pero ya no lo utilizan para prevenir enfermedades.

“Los hermanos de las iglesias evangélicas ocupaban este lugar para realizar los bautismos. La gente nos pregunta si pueden bañarse y con pesar les decimos que desde el río El Zapote las aguas ya vienen contaminadas y estamos perdiendo El Ojoche”, dijo con lamento doña Berta Picado Muñoz.

En el sector conocido como del “Country Club”, los bañistas que vienen de Poneloya o Las Peñitas se pasan bañando por el río, lo que a juicio del ambientalista, contamina más las aguas del río, por lo que recomienda a las autoridad realizar una evaluación de impacto ambiental para medir el daño.

DESCONOCEN EL PROBLEMA

En la Oficina del Medio Ambiente de la Municipalidad desconocen el riesgo de contaminación de ese recurso, según informó María Guadalupe Laguna, funcionaria de esa dependencia.

Recomendó que los vecinos redacten una carta y expongan la situación, para que una comisión en la que participen funcionarios del Ministerio del Ambiente y Recurso Naturales (Marena), investiguen el caso y traten de darle solución.  

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