Rafael CañasEFE
WASHINGTON.- Estados Unidos recalcó nuevamente ayer que utilizará toda su fuerza, incluidas las armas nucleares, contra cualquier país o grupo terrorista que le ataque con armas de destrucción masiva.
Este aviso de disuasión nuclear recuerda el que Estados Unidos envió de forma discreta a Saddam Hussein antes de la guerra del Golfo Pérsico, en 1991, acerca de que cualquier uso de armas nucleares, químicas o biológicas podía suponer una respuesta atómica de Washington.
La advertencia fue incluida en un informe de seis páginas de la Casa Blanca titulado “Estrategia Nacional para Combatir Armas de Destrucción Masiva” que fue distribuido a los reporteros un día antes de ser formalmente presentado.
“Estados Unidos continuará dejando claro que se reserva el derecho a responder con una fuerza aplastante, incluyendo todas las opciones, a cualquier uso de armas de destrucción masiva contra Estados Unidos, nuestras fuerzas en el exterior, amigos y aliados”, según el documento.
Esta política estadounidense aparece en la revisión de su estrategia ante un ataque, tanto de un país como de un grupo terrorista, en un documento presentado por la Casa Blanca al Congreso, y que es la versión más corta del documento completo, que es secreto.
El senador demócrata Bob Graham, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, consideró ayer que “éste es un mensaje que debe ser enviado”.
Graham añadió, en declaraciones a NBC, que los dirigentes de países “parias” (que amenazan sus intereses en el mundo) y de grupos terroristas “deben entender que afrontarán una respuesta masiva” si deciden emplear ese tipo de armas.
Para el republicano Richard Shelby, quien dirigirá ese comité a partir de enero, la actitud del Gobierno de Washington no constituye un lenguaje excesivamente belicista.
“La gente como Sadam Huseín tiene que oír este mensaje, que es muy claro”, resaltó.
El documento, elaboorado por la Casa Blanca y presentado al Congreso, supone la primera revisión de la estrategia de respuesta al empleo de armas de destrucción masiva desde 1993, durante la presidencia de Bill Clinton.