Para los agricultores es más cómodo aplicar químicos a las plagas, en vez de buscar alternativas de plaguicidas biológicos. Esa mentalidad debemos cambiarla, dicen los especialistas. (LA PRENSA/ Archivo)

Hortalizas pueden ser tóxicas

La utilización de plaguicidas en el cultivo de legumbres, como repollo y lechuga, ponen en peligro la salud humana, advierten especialistas Benjamín Blanco [email protected] Los productos agrícolas con que los nicaragüenses son más intoxicados, por residuos de plaguicidas, son los granos básicos y las hortalizas, aseguró Julio Monterrey, especialista en agro ecología del Centro Agronómico […]

  • La utilización de plaguicidas en el cultivo de legumbres, como repollo y lechuga, ponen en peligro la salud humana, advierten especialistas

Benjamín Blanco [email protected]

Los productos agrícolas con que los nicaragüenses son más intoxicados, por residuos de plaguicidas, son los granos básicos y las hortalizas, aseguró Julio Monterrey, especialista en agro ecología del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE).

“El ejemplo más crítico de Nicaragua son las hortalizas. La mayor parte de los consumidores no se dan cuenta que muchas de las hojas (de legumbres) que consumimos son puro plaguicida fresco, lo que representa un peligro para salud humana”, afirmó Monterrey.

Según el especialista, el comerciante al momento de comprar, por ejemplo, repollos al productor del campo, aplica dentro del camión el plaguicida para que el gusano no se coma la legumbre durante los dos o tres días que estará en el Mercado Mayoreo.

“Todavía cuando vienen al Mayoreo, en algunos casos hay gente que ha reportado que los plaguicidas se siguen aplicando para que el producto esté sano; y muchas veces nosotros hemos hecho la prueba de poner un repollo en agua y ésta se vuelve completamente lechosa, debido a la cantidad de plaguicida”, relató Monterrey.

Esta preocupación fue planteada por el representantes de CATIE durante un foro titulado “Sin plaguicida, vida sana, tierra sana”, organizado por el Centro Humboldt y la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en América Central, que es un proyecto de la cooperación danesa.

PLAGUICIDAS ALTERNARTIVOS

El objetivo del foro, realizado en un hotel capitalino, era demostrar que existen alternativas a los plaguicidas que son usados en Nicaragua, de manera que puede darse un proceso de sustitución o disminución gradual de estas sustancias tóxicas que tanto daño causan al medio ambiente y a la salud humana.

“El mayor cambio que hemos hecho en los últimos años es dejar de ver a la plaga como el animal al que debemos matar a cualquier costo, hemos cambiado el enfoque a lo que llamamos un enfoque agroecológico, donde un buen cultivo es aquel donde se maneja adecuadamente el ambiente, el suelo, porque al final de cuenta, un insecto se hace plaga cuando nos hace daño económicamente, no biológicamente”, indicó Monterrey.

Si a pesar de este enfoque agroecológico y de manejo adecuado del ambiente y de la planta, algunos insectos comienzan a hacer daño a nivel de plaga, la primera acción que deberían tomar los agricultores es probar con plaguicidas biológicos o con menor contaminación química posible, dijo el especialista.

LA MITAD LOS USA

Estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indican que “un 60 por ciento de la población nicaragüense usa plaguicidas para alguna cosa, y en el caso de los agricultores esto llega hasta un 85 por ciento”, aseguró ayer Marianela Corriols, coordinadora del área de salud para el desarrollo de la OPS.

“Así como en cualquier enfermedad, nosotros consideramos que la mejor manera de evitar las intoxicaciones por plaguicidas es no usándolos y, para ello, los estudios que hemos presentado durante este foro indican que debe estimularse la agricultura orgánica”, explicó.

Dijo que el manejo integrado de plagas y todas aquellas prácticas que contribuyen a reducir el uso de los plaguicidas, son necesarios porque en Nicaragua “hay una altísima exposición no sólo con fines agrícolas sino también con fines de control de plagas domésticas, un alto índice de accidentes por mal almacenamiento y malas condiciones de manejo de los plaguicidas en el hogar”.  

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