El Estadio Olímpico Flor Blanca en todo su esplendor. Éste, fue el principal escenario de competencias de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de El Salvador.

Salvador sí puede, miremonos en su espejo

Con parecidas desgracias, los salvadoreños siguen adelante, mientras Nicaragua continúa atascada deportivamente Hijalmar PadillaEl salvadorEnviado [email protected] Los salvadoreños han sufrido pérdidas millonarias a causa del conflicto bélico de los años ochenta y de los terremotos de 1986 y 2001. El Salvador también se ha visto afectado por otros males naturales y artesanales, similares a los […]

  • Con parecidas desgracias, los salvadoreños siguen adelante, mientras Nicaragua continúa atascada deportivamente

Hijalmar PadillaEl salvadorEnviado [email protected]

Los salvadoreños han sufrido pérdidas millonarias a causa del conflicto bélico de los años ochenta y de los terremotos de 1986 y 2001.

El Salvador también se ha visto afectado por otros males naturales y artesanales, similares a los ocurridos en Nicaragua. No obstante, su fe nunca se ha doblegado.

Por eso, este país hoy sigue su marcha de frente en el desarrollo deportivo. Y tanto que después de estar en el fondo del barril en gran parte de la década de los años ochenta y principios de los noventa, ahora domina junto a Guatemala, el área centroamericana.

Y de “ipegüe”, además se encuentra entre los primeros siete en la región centroamericana y del Caribe.

Dicen que ahora el principal rubro de exportación de los salvadoreños son los emigrantes a los Estados Unidos.

Pero, los cerca de 1,500 millones de dólares que ingresan al país anualmente producto de las remesas familiares, parecen ser bien invertidos.

“Ya estábamos cansados de andar participando en el contexto internacional solamente para ganar experiencia”, dice Enrique Mollins, presidente del Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador (INDES).

Mollins fue pieza fundamental en la organización y celebración de los recién clausurados XIX Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe.

“No era posible que anduviéramos diciendo durante casi un siglo que íbamos a competir únicamente para ganar práctica”, agrega Mollins sobre la experiencia del país cuscatleco.

“Ese viejo cuento nos cansó y por eso decidimos cambiar, dar el salto en todos los aspectos”.

Y es verdad. Es impresionante cómo una nación tan pequeña se ha levantado de la lona, específicamente en el área social del deporte, después de venir de una guerra que costó al país mil millones 579,807 dólares en pérdidas y mil millones por el terremoto de 1986, más unos mil 500 millones por los ocurridos en el 2001.

CUESTIÓN DE POLÍTICA E INVERSIÓN

La receta para que este pequeño país se encuentre peleando la vanguardia en el nivel centroamericano y del caribe, se encuentra en una política definida hacia el desarrollo deportivo, consecuencia de un Gobierno con una amplia mentalidad y un Gabinete obediente en este aspecto importante en el desarrollo de la sociedad.

Luego que a principios de los años noventa, poco antes de firmarse los Acuerdos de Paz en 1992, el deporte estaba prácticamente reducido a grupos familiares y de amigos, el Gobierno del ex presidente Alfredo Cristiani decidió meterle fuertemente la mano.

Continuó con este proceso Armando Calderón Sol y quien más ha sido determinante es el actual gobernante salvadoreño, Francisco Flores.

“Nuestro compromiso con el deporte es muy profundo, porque cuando me postulé como candidato, presenté un proyecto deportivo alrededor de mis pretensiones. Por lo tanto, cuando los salvadoreños votaron por mí, en el fondo me estaban diciendo, queremos que nos cumpla este proyecto deportivo”, dijo Flores un día antes de arrancar su obra deportiva cumbre: Los XIX Juegos.

“Exactamente en 1996 fue que empezó de lleno el proceso con un fondo de cinco millones de dólares destinados por el Gobierno al INDES”, cuenta Mollins, a la vez un destacado empresario salvadoreño.

Desde entonces, con un Gobierno y una empresa privada comprometida con su pueblo, el presupuesto para la proyección deportiva ha venido aumentando al límite que la partida para la actividad del músculo y el talento es de 10.5 millones de dólares cada año.

LA CLAVE

El secreto para que los salvadoreños continúen cuesta arriba radica en contar con personas verdaderamente comprometidas con el deporte.

Uno de ellos ha sido Enrique Mollins, un hombre que sin tener ninguna necesidad de andar luchando por otras causas, es un “verdadero loco” del deporte como él mismo se autocalifica.

“Después de tomar el liderazgo en los VI Juegos de San Pedro Sula, vino la locura. Consideramos que sí podíamos y empezamos a pensar en un proyecto más ambicioso. Me miraban como un loco, pero luego todos comenzaron a creer”, relata en torno a los primeros días.

Ahora los atletas salvadoreños pueden estar tranquilos. Las principales empresas del país, fundamentalmente los bancos, han decidido patrocinar grupos de hasta diez deportistas con salarios próximos a los 500 dólares mensuales.

Esto no incluye becas y otras ventajas que otorga el INDES, que garantiza apoyo logístico y preparación de alto kilates con entrenadores extranjeros y fogueo incluso en Europa a los deportistas más sobresalientes.

A FONDO CON MOLLINS

¿Por qué El Salvador y Nicaragua no?

“Es lamentable que a Nicaragua se le pase el tren. Eso, es decirle no al progreso”.

¿Dónde mira la falla?

“En la capacidad del Gobierno, en la de su Instituto de Deportes y Comité Olímpico que deben convencer a su presidente de los beneficios que se obtienen con este tipo de proyectos. Tienen que tomar decisiones”.

¿Entonces el “quid” está en el presidente?

“Así es y aquí eso Flores lo ha aprovechado mucho. Aún no he visto a nadie que como él baje al centro de un estadio y reciba el aplauso de casi 40 mil personas, producto de su respaldo al deporte. Así crece su popularidad”.

¿Qué haría usted en Nicaragua?

“Si yo manejara su presupuesto no dejaría escapar ninguna oportunidad para promover el deporte, sacrificando incluso otras obras sociales de menor magnitud que el desarrollo deportivo que en muchos casos viene a ser más beneficioso. El deporte no es sólo andar detrás de una pelota. Sus beneficios son mayores de lo que uno piensa”.

¿Cómo qué?

“Mire, uno puede ser el mayor y mejor productor de café en el mundo, por ejemplo. Puede tener otros tipos de méritos, pero nunca es igual a la gloria y orgullo que produce el deporte sobre todo cuando sube en alto la bandera de nuestro país. De eso hay que tomar conciencia”.

¿Qué aconsejaría?

“Tener convicción, buscar primero la unión entre todos, instituto de deportes, federaciones Comité Olímpico y atletas. Firmar convenios porque no todo cae del cielo, hacer comprender a su presidente sobre la importancia del deporte, convencerlo de que con valor se hace todo. Yo sé que mover los fondos del gobierno no es fácil, pero hay que pedir y pedir, pasar años luchando”.

A ver si esto se escucha.  

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