- Una franja de 70 metros sobre las riberas de un río es la manzana de la discordia
Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/[email protected]
La esteliana Marisol Benavides denunció que de manera continua ha sufrido la incursión a su propiedad, en el municipio de San Sebastián de Yalí, departamento de Jinotega, del ciudadano Santos Dionisio Sobalvarro Úbeda, quien la última vez le arrancó 29 postes y más de 800 metros de alambre.
El alambre desprendido, Sobalvarro Úbeda lo llevó al Juzgado Local Único, tras arrancarlo en la finca de Marisol Benavides, ubicada en el sector de Los Rodeítos, a cinco kilómetros del poblado sobre la carretera a Condega.
Benavides manifestó que ante la actitud de Sobalvarro Úbeda, recurrió a las autoridades de la Policía Nacional de San Sebastián de Yalí, pero que el órgano de seguridad pública engavetó la denuncia, sin trasladarla a las instancias judiciales correspondientes.
La denunciante dijo sin embargo que Santos Dionisio Sobalvarro Úbeda abrió un proceso judicial en en contra de su padre Oscar Benavides, a pesar que no es el propietario de la finca. “La propietaria de la finca soy yo, no mi padre”, señaló Benavides.
Aseguró que producto de la destrucción del cerco, parte del ganado se salió del potrero y por ello ejecutará una demanda judicial en contra de Sobalvarro Úbeda, acusándole de daños y perjuicios.
LO QUE ALEGAN
Tanto Benavides como Sobalvarro, alegan que una franja de 70 metros de un río les pertenece, pero ante la falta de nombramiento de peritos por parte de las autoridades judiciales el conflicto continúa.
El litigio entre los dos finqueros, que son vecinos, lleva varios meses y a juicio de Marisol Benavides, éste quedaría resuelto de manera inmediata si la Jjuez del lugar nombrara a peritos expertos en topografía para que de acuerdo a las escrituras determinen las medidas exactas.
En un escrito presentado por Santos Dionisio Sobalvarro Úbeda, en el Juzgado Local Único de San Sebastián, señala que él destruyó el cerco porque Marisol Benavides lo instaló en su finca.
“Yo quité el alambre del cerco porque fue construido sobre mi propiedad con claras intenciones de apropiarse de ella”, sostiene el finquero, quien además expresa que tiene derecho de posesión.